El Nuevo Herald
20 de febrero de 2001

Lucha de clases por la reforma educacional venezolana

GERARDO REYES / El Nuevo Herald
CARACAS

La pelea parece ideal para ambos bandos.

La oposición política y el presidente Hugo Chávez han encontrado en el tema de la
educación el mejor campo de batalla para blandir sus armas ideológicas.

Chávez se quiere meter a los colegios de la "oligarquía'' venezolana --según lo ha
anunciado-- y los padres de familia están asustados.

Es un tenso conflicto fronterizo que, más allá de los aspectos técnicos y
burocráticos, ha desatado una abierta confrontación de clases en Venezuela por
primera vez en los dos años de gobierno chavista.

La confrontación se da en la calle con pancartas y discursos encendidos, en la
televisión y en la radio mientras el presidente atiza la hoguera citando en las
plazas públicas a Carlos Marx.

"Claro que Carlos Marx tenía razón cuando dice que buena parte de la historia de la
humanidad está signada por la lucha de clases'', dijo Chávez en una manifestación
de apoyo a su plan educativo. "Pero nosotros más bien planteamos la idea
bolivariana de la integración''.

El punto de discusión es hasta dónde puede meter la nariz el Estado en los
colegios privados y con qué derecho un gobierno puede cambiar la orientación
de la educación y la interpretación de la historia venezolana.

Chávez sostiene que tiene todo el derecho y, para recalcarlo, la semana pasada
improvisó un breve sainete en una plaza pública de Caracas en el que hizo de
exorcista de sus críticos, a quienes, según él, se les ha metido el diablo.

Con una edición en miniatura de la Constitución Nacional en su mano, el
presidente impartió bendiciones dirigidas a los ``endemoniados'' opositores y su
``estupidez ilustrada'' con el propósito de hacerles ver que la última palabra el
texto constitucional.

Chávez interrumpía su señales de la cruz para leer apartes del artículo 103 de la
Constitución que garantiza al Estado la supervisión de la educación pública y
privada.

Toda esta polémica comenzó a raíz de que el gobierno promulgó un decreto (el
1011) en el que creó la figura del ``supervisor itinerante'' de la educación.

De acuerdo con el decreto, los supervisores tendrán la facultad de investigar
irregularidades en los colegios y podrán solicitar el despido de directivos y
profesores del plantel por faltas disciplinarias graves.

Chávez ya se registró como supervisor número uno, según anunció, ``para ver si
se atreven a echarme del colegio que visite''

La medida del gobierno causó estupor en el colegio privado más tradicional de
Caracas, el San José de Tarbes, por cuyas aulas han pasado las hijas de las
familias más acomodadas del país.

En una de sus acostumbrados alocuciones radiales de "Aló Presidente'', Chávez
criticó a las monjas tarbesianas por estar promoviendo una campaña para
solicitar la nulidad del decreto.

La voz de alerta corrió entre las instituciones de educación privada, que cuentan
con una sólida organización, y la protesta no se hizo esperar.

Unos 3,000 padres y madres de familia se presentaron la semana pasada ante
el Tribunal Nacional para pedir la revocatoria del decreto.

Entre las egresadas del colegio religioso que salieron a protestar en jeans de
marca se encontraba Leonor Mendoza, una de las mujeres más ricas de
América Latina, según la revista Forbes. Mendoza, accionista mayoritaria del
llamado Grupo Polar, fabricantes de la cerveza Polar, estaba entre las madres
que consideran que el decreto del gobierno es el primer paso para el control
absoluto del Estado sobre la educación privada.

``Con mis hijos no se metan'', decía uno de los carteles de los manifestantes.

Quizás fue esa consigna la que más enardeció a Chávez.

``¡Qué egoístas son!'', dijo el mandatario `` `Con mis hijos no se metan' ¿Y los
demás qué? ¿Que se mueran de hambre? ¿Que no tengan educación? Esa es
la doctrina salvaje del neoliberalismo. Es que ellos son así, miran a los demás
como si fueran la chusma. Sí, somos la chusma''.

``La chusma'' que escuchaba a Chávez en la Plaza Bicentenario no era más que
una romería de estudiantes, profesores y funcionarios del sistema público de
educación que fueron desplazados de diversos puntos del país hacia Caracas
por cuenta del gobierno. Muchos de los servidores públicos que asistieron
tuvieron que firmar una circular de la ministra de Educación en la cual hacía una
``invitación'' al evento.

En esa marcha, el presidente dio un nuevo puntillazo a la educación privada al
afirmar que está dispuesto a suspender los subsidios de más de $20 millones
que el estado venezolano entrega anualmente a las instituciones privadas de
educación.

``Que lo haga'', respondió Octavio De Lamo, presidente de la Cámara
Venezolana de la Educación Privada. ``Para que mida sus consecuencias''.

Según De Lamo, muchas de las escuelas en zonas marginales son manejadas
por la Iglesia Católica con subsidio del Estado, que ``a través de una labor
tesonera y delicada que cubre áreas que el gobierno está incapacitado de
atender''.

Lo que hay detrás de estos ataques de Chávez, según el ex candidato
presidencial Oswaldo Alvarez Paz, es un común denominador: la revolución
cubana.

``Si tú quieres ser como Cuba y lo pregonas'', explicó Alvarez a El Nuevo Herald,
``si tú tienes a Fidel Castro como tu ídolo, si privilegias la relación con las FARC
frente al gobierno colombiano, si quieres intervenir la educación privada y
controlarla cuando la pública no sirve para nada, si arremetes contra la jerarquía
de la Iglesia Católica y te metes en la retórica del clero popular, los curas de los
ricos, los curas de los pobres, tú presientes que te están empujando por una
camino y que no hay que hacer mucho esfuerzo de imaginación para saber a
dónde se quiere ir''.