El Vocero
Septiembre 26, 2005

Hijo afirma lo dejaron morir

Por: Maricelis Rivera Santos
Redactora EL VOCERO

"Lo dejaron morir allí de una forma bien miserable. Ha sido tan doloroso. Hacía más de 20 horas que estaba allí. Sabrá Dios cuántas horas estuvo agonizando. Su médico y sus abogados estaban allí y les cerraron el perímetro. El intentó negociar y decidieron cerrarle toda oportunidad de vida. Fueron a matarlo", aseveró Edgardo Ojeda, hijo del líder del Ejército Popular Boricua, Filiberto Ojeda Ríos.

Ojeda exigió que el Gobierno de Puerto Rico conduzca una investigación seria que fije a los responsables de lo que considera fue el desenlace de la cadena de sucesos que comenzó en Hormigueros el viernes a las 4:28 p.m. y culminó 27 horas después: el asesinato de su padre.

"Ya esto es historia. Ahora hay que tratar de descubrir el velo y encausar los culpables. Va a ser difícil, pero si el Gobierno se lo propone con toda su conciencia y certeza pueden aclarar los hechos criminales. El Gobierno, más que la familia o el pueblo, tiene el deber histórico de aclarar y denunciar este crimen", declaró el biólogo marino en entrevista con EL VOCERO, en un emplazamiento a las autoridades estatales a nombre de todos sus familiares.

Ojeda indicó que el dirigente de Los Macheteros, por voz del propio director del Negociado Federal de Investigaciones (FBI), Luis Fraticelli, estuvo dispuesto a negociar su entrega a través de un periodista, y además supuestamente fue encontrado en la puerta de la casa, por lo que consideran que no había ninguna excusa para no prestarle asistencia médica.

"El estaba dispuesto a negociar, estaba solo, no tenía ningún rehén. No había ninguna razón para matarlo. Eso nos dobla el dolor", apuntó.

El hijo denunció que el doctor Héctor Pesquera le reveló que los hallazgos preliminares de la autopsia confirmaron sus sospechas del sábado de que la herida que recibió el líder independentista no le segó la vida instantáneamente, de tal forma que si hubiera recibido la ayuda del propio Pesquera en la tarde del viernes, hubiera sobrevivido.

"El se hubiera salvado si le hubieran dado respiración artificial", planteó, al destacar que su progenitor tenía lesiones menos severas que las del modelo Peter Hance, quien con la atención adecuada logró recuperarse.

Pesquera señaló a este diario que durante la autopsia, los patólogos doctor Cortés y Eda Rodríguez, junto al patólogo de la familia José Simons, le confirmaron que el impacto fue de una sola bala que tuvo entrada por la parte inferior de la clavícula derecha y salió por la octava costilla de la espalda. Ese disparo le provocó una laceración en el lóbulo superior del pulmón derecho.

El resto de los órganos estaba intacto.

"La muerte se produjo porque hubo una lesión de perforación de órganos (pulmón) que provocó la hemorragia y un shock hipobolémico (bajo volumen en las arterias) que provocó la pérdida de conocimiento y la muerte, porque el sistema se queda sin presión y los órganos vitales sin oxígeno", explicó el galeno que dirige el Movimiento Independentista Nacional Hostosiano.

"Cuando yo estuve allí el viernes a las 6:00 de la tarde, todavía pudo estar con vida si se hubiese actuado, como (se) hubiese hecho con cualquier criminal o narcotraficante, que una vez herido, se le presta primera ayuda y atención médica. Filiberto Ojeda estaría vivo. De eso no me cabe duda si lo hubieran llevado un hospital, porque era cuestión de detener hemorragia y sustituir la pérdida de sangre. Cuando vieron que la herida no lo había matado, decidieron sentarse a esperar que se desangrara", afirmó el médico.

Acusan al FBI de cambiar la escena

Ojeda y Pesquera reclamaron que las mismas inconsistencias en las expresiones del Director del FBI les dan a entender que movieron la escena.

Para el hijo, es inconsistente que no hayan cambiado la escena, porque si el cuerpo estaba situado bocabajo con la mano oprimiendo la herida, no era posible que los agentes hubieran visto la segunda perforación a la altura de la clavícula, sólo podían ver la de la espalda. Dijo que es notable que Fraticelli dijera que eran dos heridas.

Pesquera agregó, en entrevista por separado, que nunca hubo la herida en el hombro que mencionó Fraticelli. Asimismo, indicó que "el bobolón que enviaron a verificar su muerte se confundió" después de haber examinado el cuerpo.

"Lo cogieron. Le quitaron el chaleco y se lo volvieron a poner, y para justificar, lo acomodaron y dijeron (que) había explosivos. Esa escena la violentaron porque cuando llegó uno de los fiscales, dice que no los dejaron tocar el cuerpo", sostuvo Ojeda.

Dijo que no le sorprendería que incluso hubieran sacado a su padre de la escena e intentaran llevarlo al Centro Médico, y al ver que murió, lo replantaron en la escena el sábado cuando aterrizaron dos helicópteros allí.

Agregó que parte de esa premisa porque a Centro Médico llegaron en ambulancia fuertemente custodiadas dos personas, una de ellas totalmente cubierta por sábana.

Insistió en que no le cabe duda de que la decisión de matar a su padre no vino de Fraticelli, sino del alto mando de las autoridades federales.

"Le ordenaron matarlo posiblemente en contra de su voluntad. Pero, él debió haberse portado como un hombre, como un puertorriqueño, y no lo hubiese permitido", sentenció.

Igualmente, Ojeda planteó que era obvio que el superintendente Pedro Toledo también estaba allí recibiendo órdenes y que eso se traduce en el hecho de que ni siquiera le avisaron del operativo.