Primera Hora
miércoles, 28 de septiembre de 2005

A media asta bandera machetera en Capitolio

Antonio R. Gómez  PRIMERA HORA

"Homenaje" a Ojeda Ríos en el Capitolio.

No, no fue en el hemiciclo de ninguno de los cuerpos legislativos, sino fuera del edificio. Uno de dos jóvenes que intentaron ayer colocar a media asta la bandera el Ejército Popular Boricua-Macheteros en el Capitolio, en homenaje al desaparecido líder de esa organización Filiberto Ojeda Ríos, alcanzó ese objetivo subiendo a lo alto de una de las astas colocadas en el lado sur del edificio gubernamental, desde donde desplegó además una pancarta de protesta por el operativo que provocó su muerte.

La acción del joven, que subió encapuchado y que fue identificado solamente por su aparente apodo de "Colita de pescado", provocó la movilización de numerosos efectivos policiacos, incluyendo al equipo especializado conocido como SWAT, que desplegó incluso a varios francotiradores que apuntaron con armas largas al manifestante mientras éste se mantenía en el asta.

"Nosotros estamos en paz. ¿Es necesario traer un tirador de ésos?", le cuestionó una joven que integró la manifestación al coronel José R. Denis, superintendente auxiliar de Operaciones de Campo de la Policía, y quien dirigía la movilización.

Ante el señalamiento de un periodista el oficial policiaco ordenó al agente que bajara el arma.

El otro manifestante que intentó subir a la otra asta de banderas al lado sur del Capitolio fue interceptado por la Policía antes de que alcanzara mucha altura y se le detuvo brevemente, pero fue liberado posteriormente.

Inicialmente actuó como portavoz de la protesta Alberto (Tito Kayak) de Jesús, quien explicó que el acto se hizo "en representación de esos boricuas de verdad" que lamentan la muerte de Ojeda Ríos. Explicó que el objetivo fue "colocar a media asta la bandera que representaba el movimiento de él y que expresa 'todo boricua machetero'". La otra pancarta, sobre una tela negra, leía: "ojo por ojo, bala por bala" y De Jesús la describió como "una bandera negra de luto".

La manifestación acabó pacíficamente luego que el coronel José Caldero, montado en la canasta de un camión del Servicio de Bomberos, llegó hasta el joven, que en ese momento se encontraba en lo más alto del asta, negoció cerca de cinco minutos con éste y se comprometió a que no habría arresto, por lo que el manifestante accedió a bajar.

Así lo hizo lentamente y mientras se acercaba a tierra sus compañeros entonaron el himno revolucionario de Lola Rodríguez de Tió, exclamaron consignas en favor de Ojeda Ríos y los Macheteros y gritaron: "¡Viva Puerto Rico libre!".

"Fue en solidaridad con el hermano Filiberto, que fue masacrado por las autoridades federales", explicó "Colita" al llegar a tierra. Explicó que se escogió ese lugar porque es un lugar estratégico donde se supone que se haga cumplir las leyes.

"Hoy entierran a Filiberto. Esto fue en nombre de él y en nombre de todo Puerto Rico de que hay que levantarse otra vez. Hubo una época que hubo unos ciertos actos, si hay que llegar a esos actos otra vez, pues lo vamos a volver a hacer. Aquí se empieza todo, Filiberto murió a tiros, pues aquí vamos a actuar como se debe actuar, como buen puertorriqueño", declaró.

Confirmó que la negociación fue "que yo me bajaba y no iba a haber arrestos, nosotros nos íbamos a ir tranquilos a nuestras casas y no iba a haber más ninguna alteración y ninguna consecuencia".

Denunció que el objetivo inicial era bajar a las nueve de la mañana y que se había hecho un compromiso con la Policía de que no habría arrestos, pero ese acuerdo se violó.

El incidente, que se inició cerca de las 4:30 de la mañana, concluyó cerca del mediodía.
 

"Aquí hay que coger todas estas cosas con pinzas porque también hay una expresión pública y mientras ellos estaban en la escalinata con los cartelones no le estaban impidiendo el paso a nadie; ésa es una expresión pública. También tenemos que aprender a respetar y ser tolerantes para resolver la situación", dijo Caldero, al reiterar que "no está tipificada como delito" la acción del joven.

Insistió, sin embargo, en reclamar de la Legislatura que apruebe leyes para que cuando se active el aparato de seguridad del Estado en casos como éste, constituya al menos un delito menos grave.