El Nuevo Herald
Mar. 13, 2002

Boicot acentúa el pluralismo dentro del exilio

                      ¿Pluralismo de estrategias o confrontación de posiciones? Al menos el boicot contra el gobierno de México lanzado hace una
                      semana por una coalición de organizaciones anticastristas ha puesto sobre el tapete la realidad de un exilio cada vez menos
                      monolítico respecto a la manera de enfrentarse al régimen de Fidel Castro para propiciar cambios democráticos en la isla.

                      El boicot convocado por unas 60 agrupaciones nucleadas en torno a Unidad Cubana y el Foro Patriótico Cubano está
                      marcando otro escalón de desencuentro entre las respuestas tradicionales de los exiliados y una corriente de moderación que
                      busca ensayar nuevas alternativas políticas frente al castrismo.

                      ''Definitivamente el exilio está engendrando una nueva actitud y la vieja actitud se está quedando atrás'',
                      consideró Ramón Saúl Sánchez, líder del Movimiento Democracia.

                      Junto a Hermanos al Rescate, Directorio Revolucionario Democrático Cubano, Unión Liberal Cubana, Municipios de
                      Cuba en el Exilio y Fundación Compromiso Cristiano, el Movimiento Democracia figura entre los grupos firmantes
                      de una declaración que asegura que ``el enemigo no es México, no son los mexicanos ni su gobierno''.

                      En una tácita oposición al boicot, el llamamiento agradece al presidente Vicente Fox su gesto de reunirse con los
                      disidentes cubanos durante su reciente visita a la isla.

                      ''El exilio no debe dejarse arrastrar en un operativo de distracción orquestado desde La Habana'', manifestó José
                      Basulto, presidente de Hermanos. ``Lo importante es estimular la política de acercamiento del gobierno mexicano
                      hacia la sociedad civil de la isla''.

                      Partidarios del boicot por 90 días contra los productos y el turismo a México consideran que la estrategia es
                      efectiva para presionar al gobierno de Fox.

                      ''Mucha gente nos ha llamado apoyando la iniciativa'', dijo Juan Pérez Franco, presidente de la Brigada 2506.
                      ``Estamos luchando por la democracia y tenemos que respetar los puntos de vista divergentes en el exilio... a la
                      larga se verá quién tenía la razón''.

                      Andrés Nazario Sargén, presidente de Alpha 66, es más radical en su propuesta de boicotear a México. ''Propongo
                      que salgamos en tres caravanas a la calle todos los sábados para garantizar una posición firme ante el boicot'',
                      sugirió.

                      Mientras, Basulto, Sánchez y otros activistas y líderes empresariales de la comunidad cubana propiciaban un
                      encuentro en Miami con el embajador de México, Juan José Bremer, quien luego recibió en Washington a
                      directivos de la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA).

                      ''El exilio tiene que actuar con mayor astucia e inteligencia'', expresó Carlos Saladrigas, miembro del Cuba Study
                      Group (CSG), una entidad creada el pasado año por prominentes empresarios y líderes comunitarios.

                      El CSG divulgó recientemente una encuesta que indicaba una pérdida de popularidad de Fidel Castro en la
                      sociedad mexicana. El 63 por ciento de los encuestados dijo tener una imagen negativa del gobernante cubano,
                      entre ellos un 65 por ciento de sectores pobres y marginales.

                      Basado en investigaciones recientes, el CSG apuesta por el apoyo a la disidencia interna y respalda la política de
                      perdón y reconciliación entre cubanos, promovida por la Iglesia Católica.

                      Precisamente, una propuesta lanzada por la oposición interna, el Proyecto Varela (PV), es también objeto de
                      discrepancia entre los grupos y fuerzas a ambos lados del estrecho de la Florida.

                      El Proyecto, que ya ha logrado registrar más de 10,000 firmas en Cuba para una petición de plesbicito nacional,
                      tiene en Miami el respaldo del Grupo de Trabajo de Líderes Espirituales del Exilio, una entidad ecuménica de
                      reconocidas figuras religiosas de la comunidad.

                      ''La oposición cubana es un abanico y debemos estar orgullosos de las diferencias'', argumentó desde La Habana
                      Martha Beatriz Roque, presidenta del Instituto Cubano de Economistas Independientes (ICEI) y opuesta al PV.
                      ``Estamos construyendo una oposición con raíces democráticas, no un segundo Partido Comunista de Cuba''.

                      Roque discrepa del ''lenguaje marxista'' del PV y se opone a sus lineamientos en lo económico y social, a la vez
                      que respalda el boicot porque ``la actitud de México ha dejado mucho que desear''.

                      En Miami, la situación resulta simétrica a la de Cuba. La FNCA, que no se sumó al boicot, es ferviente defensora
                      del PV. ''Nuestra posición es clara: apoyamos decididamente las cosas que están ocurriendo en Cuba a favor de
                      los cambios'', dijo Joe García, director ejecutivo de la organización.

                      García consideró que el tratamiento hacia México debe reconocer que ``este país ya no es el aliado más fiel de
                      Fidel Castro en Latinoamérica''.

                      En las antípodas están los miembros del Consejo por la Libertad de Cuba (CLC), creado por disidentes de la
                      FNCA.

                      ''México merece una respuesta de condena y este [el boicot] es nuestro recurso directo'', opinó Ninoska Pérez,
                      directora del CLC. ``Lo que no entiendo es que haya grupos del exilio convertidos en voceros del gobierno de
                      México, que lo único que ha hecho a raíz del incidente [de la embajada] es renegociar la deuda con Cuba y hablar
                      bien de Fidel Castro''.

                      El CLC está en desacuerdo con el PV porque, según Pérez, ``excluir al exilio y reconocer al sistema castrista no
                      es la posición que más ayuda''.