El Nuevo Herald
17 de abril de 2001

Duro golpe a la labor de Fiscalía

General de EU dice que el Comando Sur es difícil de penetrar

RUI FERREIRA
El Nuevo Herald

La infiltración de servicios de inteligencia hostiles en el Comando Sur del Ejército
estadounidense, es apenas una remota posibilidad por el alto nivel de seguridad
de la instalación militar, aseguró ayer su ex jefe, el general retirado Charles
Wilhelm, durante el proceso legal que se les sigue a cinco hombres acusados
de espiar para Cuba.

La declaración de Wilhelm constituye un golpe a los esfuerzos de los fiscales
para demostrar que la presunta red de espionaje desbaratada en el sur de la
Florida en 1998 tenía como objetivo infiltrarse en el Comando que un año antes
se había mudado de la Ciudad de Panamá al Condado de Miami-Dade.

Penetrar el Comando era, según documentación confiscada a la presunta red, su
``objetivo principal''. Sin embargo, ninguno de sus miembros logró trabajo en la
instalación militar y sus observaciones se limitaron, a juzgar por las evidencias
presentadas hasta ahora en un tribunal federal de Miami, al exterior del edificio y
sus alrededores.

Wilhelm, quien se jubiló en septiembre del año pasado y visitó Cuba en febrero
como parte de una delegación del Centro de Información sobre Defensa --situado
en Washington, D.C.--, dijo al jurado que la isla no representa una amenaza
militar contra Estados Unidos.

``No es nuevo. Lo he dicho antes en el Congreso. Creo que las fuerzas armadas
cubanas no representan un peligro convencional para Estados Unidos'', sostuvo
Wilhem, quien declaró como testigo de la defensa.

El general retirado se refirió a los mecanismos de seguridad del Comando, los
cuales calificó de ``complejos'' y difíciles de ``eludir''.

Explicó que el reclutamiento de personal implica un estudio de su pasado,
donde cualquier detalle es escrutado. En el caso de que un empleado necesite
tener acceso a material confidencial, el permiso es concedido después de
averiguaciones mucho más exhaustivas.

``El material confidencial no está arriba de una mesa por estar allí. No es sólo el
permiso para usarlo; también hay reglas muy estrictas para su uso, la forma
cómo son sacados de los archivos y puestos nuevamente en su lugar'', añadió.
Incluso, ``para evitar fallas, toda la basura es tratada como material confidencial''.

Wilhelm reveló que la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) le había informado
de una investigación sobre los intentos de supuestos agentes para penetrar el
Comando, pero aún así ``no creo que haya habido una amenaza''.

El ex jefe del Comando informó que las medidas de seguridad se perfeccionan
constantemente, e implican el uso de una serie de mecanismos de seguridad
que se entrecruzan. Además, opinó que las instalaciones son las adecuadas
para hacer frente a cualquier intento de infiltración.

``El carnet de identificación es importante, pero no la piedra angular de la
seguridad. Para mí, los tres pilares esenciales son los métodos de seguridad, la
aplicación de los procedimientos y el liderazgo para exigir su aplicación'', afirmó
Wilhelm.

De todos modos, admitió que la seguridad del edificio puede no ser perfecta.
``Siempre hay la posibilidad de que puedan penetrar, ¿no es cierto, general?'',
preguntó la fiscal federal asistente, Caroline Heck Miller.

``¿Posibilidad? Sí, pero es improbable'', concedió Wilhelm.

En ningún momento el oficial retirado se refirió a los acusados, sino que su
testimonio se limitó a detalles generales y, por veces, especulativos sobre el
funcionamiento del Comando Sur.

Una fuente familiarizada con el juicio comentó a El Nuevo Herald que el equipo
defensor de los presuntos espías pretende usar el testimonio de Wilhelm para
contrarrestar la tesis de la fiscalía de que los presuntos espías estaban
empeñados en infiltrarse en el Comando.