El Nuevo Herald
Apr. 30, 2004

Encuentran en Ecuador restos de la cultura de los yumbos

JUAN ANTONIO DE LUCAS / EFE
TULIPE, Ecuador

La ancestral cultura de los yumbos, denigrada hace cuatro siglos por los cronistas españoles, ha rebrotado con brillo de la tierra gracias al trabajo de arqueólogos ecuatorianos, que hallaron muchos vestigios de sus avanzados conocimientos.

Situada a 70 kilómetros al noroeste de Quito, la localidad de Tulipe es actualmente el centro de mayor actividad de los arqueólogos, que después de años de trabajo han logrado sistematizar sus descubrimientos y encuadrarlos en un contexto espacio-temporal.

Como resultado de ello se ha determinado que Tulipe, palabra originaria del antiguo idioma quitu-cara que significa ''agua que baja de las tolas'', fue entre los años 800 y 1660 de nuestra era un importante centro religioso en el que se celebraban las ceremonias más trascendentales.

Rodrigo Erazo, jefe del equipo de arqueólogos, dijo: ``El agua era, en la cosmogonía de los yumbos, la fuente de toda vida, como lo demuestra el que hayamos encontrado siete piscinas con escaleras descendentes en las que se desarrollaban los principales actos religiosos de iniciación, purificación y fertilidad''

Agregó que ``todas ellas están conectadas entre sí por canales comunicantes, y su orientación, coincidentes con la salida y el ocaso del sol, y los solsticios de primavera y verano, demuestran que tenían profundos conocimientos de astronomía, geometría y arquitectura''.

También se han localizado abundantes restos de elaborada cerámica y unas dos mil tolas, pirámides truncadas de hasta 20 metros de altura formadas con acumulación de materiales y provistas de rampas y escalones, que servían para determinar el control del territorio y la jerarquía social de sus ocupantes.

Según Holguer Jara, otro de los especialistas que participa en las excavaciones, ``la religión de los yumbos trascendió la fase animista de culto a los animales y fuerzas de la naturaleza, ya que la interpretación de los petroglifos encontrados demuestra que concibieron conceptos abstractos como dios hecho hombre y hombre transformado en dios''.

También elaboraron, a partir de la observación de la luna y el sol, concepciones profundas sobre ``la complementariedad de los opuestos y la alternancia en la naturaleza de las fuerzas preponderantes''.

''Al igual que en otras culturas andinas, creemos que los chamanes y sacerdotes de los yumbos utilizaban ayahuasca, coca y otras sustancias psicotrópicas en sus rituales de comunicación con las deidades'', dijo Erazo.

A pesar de su elevado nivel de religiosidad, los yumbos, que llegaron a ocupar una amplia superficie con unas 700,000 personas repartidas en los valles al noroeste de Quito, hasta las faldas del volcán Pichincha, eran básicamente un pueblo agrícola y comerciante.

Ello les permitió sobrevivir a la invasión de los incas, que los subordinaron a su poder, como lo demuestra una piscina elevada que construyeron por encima de las de los yumbos, y que suministraba agua a todas las demás.

Jara señaló que ``los principales depredadores de las diversas culturas andinas fueron los incas, que fundaron un imperio uniformizador, y desarticularon las estructuras sociales.