El Nuevo Herald
Mar. 17, 2002

Gigantesca la deuda de Castro

                      PABLO ALFONSO
                      El Nuevo Herald

                      Detrás de la vitrina donde el castrismo exhibe como trofeos sus logros de educación y salud, se oculta la
                      dramática realidad de una país en bancarrota.

                      Cuba tiene una deuda externa de aproximadamente $40,000 millones, lo que la convierte en uno de los
                      países más endeudados del mundo.

                      ''En términos per capita, de acuerdo a su población, Cuba tiene una de las mayores deudas externas del
                      mundo'', indicó Jorge Salazar Carrillo, profesor de economía de la Universidad Internacional de la
                      Florida (FIU) y director de su Centro de Investigaciones Económicas.

                      Aunque el gobierno cubano guarda celosamente las cifras totales de su deuda externa, organismos
                      internacionales y expertos financieros coinciden en señalar que el endeudamiento de Cuba es tal que, en
                      estos momentos, sus posibilidades de obtener nuevos créditos con sus habituales proveedores son casi nulas.

                      Quizás por esa razón, señalan los expertos, Cuba está tratando ahora de encontrar fuentes de
                      financiamiento en Estados Unidos, y sobre todo fuentes de ingreso con el turismo norteamericano. Para
                      lograrlo ha desarrollado una intensa campaña de cabildeo, para que el Congreso estadounidense
                      suspenda las restricciones económicas del embargo, y ha realizado compras al contado por casi $50
                      millones, para impulsar esa campaña.

                      ''Esas compras son una clara operación de estrategia política'', afirmó Carmelo Mesa-Lago, profesor de
                      la FIU y especialista en el estudio de la economía cubana.

                      Según un reciente informe del Banco Central de Cuba la deuda externa en moneda libremente
                      convertible ``asciende a $11,208.9 millones, de los cuales el 79.6% corresponde al principal y el 20.4%
                      a intereses contractuales vencidos''.

                      ''Cuba no tiene por el momento ninguna posibilidad de pagar esas deudas que viene arrastrando
                      desde hace años'', aseveró Mesa-Lago.

                      Lo cierto es que Cuba le debe a los países occidentales agrupados en el denominado Club de París,
                      unos $11,200 millones, que no paga desde 1986; a Rusia $24,500 millones que este país heredó de la
                      desaparecida Unión Soviética y aproximadamente $2,200 millones a los países ex comunistas de
                      Europa del Este, la mayor parte a Alemania y a la República Checa.

                      Además existe otra importante deuda comercial y bancaria, estimada en $3,000 millones, acumulada en
                      los últimos cinco años por préstamos obtenidos de proveedores particulares, para financiar el déficit
                      anual de su cuenta corriente.

                      Solamente en Panamá, para citar un ejemplo, las deudas de Cuba con proveedores y entidades
                      bancarias del itsmo ascienden a unos $400 millones. En Europa, particularmente España, se han
                      acumulado en los últimos años aproximadamente $200 millones en deudas privadas, según informes
                      obtenidos de diversas fuentes.

                      ''Estas son deudas muy difíciles de precisar, porque no hay cifras oficiales. No son deudas públicas'',
                      afirmó Salazar Carrillo.

                      Cuba gasta más de lo que gana cada año y se ha visto obligada a negociar nuevos préstamos, de corto
                      plazo y altos intereses, para cubrir ese déficit. La situación del país, explican los economistas, es
                      semejante a lo que le ocurre a una familia cuando sus finanzas domésticas entran en crisis: lo que
                      ganan no alcanza para pagar sus deudas y los préstamos que consigue lo utilizan para pagar otras
                      deudas. Una especie de centrifuga financiera que, a la larga, conduce a la bancarrota. Sólo que, a
                      diferencia de las personas o las empresas, los países no se declaran en bancarrota. Se mantienen en
                      crisis hasta tanto no se realicen reformas profundas para superarla.

                      Recientemente, el presidente del Banco Central de Cuba, Francisco Soberón, dijo a la prensa local que
                      los créditos que logra el país en el exterior son ``pequeños todavía''.

                      ''En los últimos años Cuba ha obtenido $500 millones'' en créditos, por lo general a corto plazo, pero las
                      necesidades nacionales hacen ''pensar en miles de millones'', afirmó Soberón.

                      Sin embargo, según Salazar Carrillo, esos créditos podrían ser en realidad de unos $2,000 millones,
                      teniendo en cuenta el déficit acumulado que se incrementa cada año.

                      En una medida sin precedentes, el ministerio de Comercio Exterior de Cuba, solicitó hace algunas
                      semanas a varios de sus principales acreedores privados en Europa que formen un consorcio para
                      reestructurar en forma colectiva centenares de millones de dólares en deuda.

                      ''Cuba quiere reestructurar de nuevo esa deuda en una clara señal de que no puede cumplir con los
                      cronogramas de pagos actuales'', afirmó una fuente empresarial que tiene negocios con la isla.

                      El más reciente informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), organismo
                      de Naciones Unidas, indica que el déficit por cuenta corriente en Cuba volvió a aumentar el pasado año.
                      En el 2000 el déficit fue de $687 millones y de $758 millones en el 2001, como consecuencia del mal
                      desempeño en el turismo y de la zafra, según la CEPAL. ''Lo que consumimos y requerimos del exterior
                      todavía sobrepasa en mucho lo que logramos exportar y esto no puede ser indefinido'', advirtió el
                      vicepresidente del Consejo de Ministros, José Ramón Fernández, al resumir una reunión de balance
                      anual en la mayor corporación estatal del país, CIMEX, el 9 de abril 2000. Pero desde entonces nada ha
                      cambiado.

                      Desde el Japón hasta la Argentina, pasando por Sudáfrica y Europa, hay un reguero de deudas
                      cubanas que los acreedores se esfuerzan en vano por cobrar, renegociando y volviendo a renegociar
                      inutilmente.

                      Cuba mantiene una vieja deuda de $1,700 millones con Japón y de $1,200 millones con la hoy
                      empobrecida Argentina. España es el tercer acreedor, con un 10.8% de la deuda externa cubana,
                      según un informe del Banco Central de Cuba de 1998. La deuda con Venezuela ya ronda los $115
                      millones. México acaba de renegociar la deuda cubana de $380 millones y le ha dado nuevos plazos de
                      pago a Cuba.

                      Sin embargo la historia de estas renegociaciones no es muy alentadora para los acreedores de Cuba.

                      El 4 de septiembre del 2001 Francia congeló $175 millones en créditos comerciales a corto plazo
                      otorgados a Cuba porque el régimen no pagó en los plazos acordados. En junio de ese mismo año,
                      Cuba había dejado de pagar ya $10.5 millones de esos créditos.

                      El pasado año España se vio obligada a posponer por falta de pago un crédito comercial de $120
                      millones, otorgado a Cuba en el 2000.

                      La compañía Atlantis Diesel Engines, de Sudáfrica, detuvo en abril del 2001 el envió de importantes
                      cargamentos de piezas de repuesto y maquinaria a la isla, porque Cuba no hizo los pagos requeridos
                      en un contrato de $85 millones.

                      Exportadores chilenos detuvieron, también en abril del 2001, embarques de macarela enlatada a
                      Cuba, cuando ésta no pudo efectuar un pago inicial de $3.7 millones, de los $20 millones acordados.

                      En abril del 2001 Cuba fracasó en una gestión con el Club de París para reestructurar $3,500 millones
                      de los $11,000 millones que le adeuda a ese grupo de países. El principal obstáculo fue la exigencia de
                      Rusia de incluir en esas negociaciones los $25,000 millones que Cuba le debe, algo a lo que se niega
                      rotundamente La Habana. Para Castro, esa cantidad debe ser cancelada por ''los daños'' causados a la
                      isla por el colapso soviético.

                      Pero, además, existe otro obstáculo quizás mayor de naturaleza política. Como parte de sus acuerdos
                      multilaterales de reprogramación de deuda, el Club de París requiere tradicionalmente que el país
                      deudor acepte un programa de estabilización económica recomendado por el Fondo Monetario
                      Internacional (FMI), algo a lo que el castrismo se niega de plano.

                      Cuba se retiró del FMI a principios de 1960. Castro ha ''demonizado'' rutinariamente al FMI, acusándolo
                      de ser una herramienta de las políticas ''imperialistas'' y neoliberales de Estados Unidos.

                      Berlín y La Habana firmaron el 26 de mayo 2000 un acuerdo para el aplazamiento del pago de la
                      deuda externa de la isla, que se eleva a 230 millones de marcos (unos $107 millones), pero Cuba no ha
                      podido cumplir tampoco los plazos de pago acordados desde entonces.