Diario las Americas
14 de Octubre, 1998

              Asesinan a la Secretaria de la Liga Evangélica

              Por JESUS DIAZ LOYOLA
              (Nueva Prensa Cubana)

              LA HABANA. Uno de los puntales de la comunidad de creyentes protestantes
              de la Isla, la reverenda Esther Nieto Cele, secretaria general de la Liga Evangélica
              de Cuba (LEC), murió en esta capital a los 35 años, estrangulada y violada,
              confirmaron autoridades de la corriente religiosa.

              El pasado viernes 9 de octubre, al filo de las nueve de la mañana, cuando la líder
              evangélica se disponía a tomar el ciclo con que habitualmente se trasladaba a la
              congregación de Marianao, fue conminada al interior de su vivienda de la calle 60,
              en el barrio residencial de Miramar, "por dos desconocidos que la estrangularon,
              la violaron y luego le robaron", narró a HavanaPress el ex presidente fundador de
              la Liga, Alejandro Nieto Campos, padre de la víctima. Esther fue encontrada sin
              vida alrededor de las 10:30 de la mañana por su esposo, el también evangélico
              Julio Fernando Collazo Torres.

              "Estaba como vino al mundo y fuertemente golpeada. Su rostro quedó totalmente
              desfigurado. Sangraba en su cuarto cuando apareció", relató el padre, quien a sus
              75 años es Consejero de la Iglesia.

              Madre de dos hijos, Fernando, de 11 años y Heidi, de 13, Esther no sólo fue
              privada de la vida; después de muerta, sus asesinos le sustrajeron equipos
              electrodomésticos, como televisores y video, ropa, zapatos y todo el ajuar de la
              familia, así como una alta suma de dinero. El esposo y los hijos habían
              abandonado el hogar poco antes de la tragedia.

              Según una fuente anónima cercana al Departamento Técnico de Investigaciones
              (DTI), ese viernes Castro había dado 72 horas a la policía judicial del régimen
              para la detención de los autores de semejante vileza; pero la Iglesia confirmó el
              martes que no había arresto todavía de sospechoso alguno.

              Esther Nieto Sele, que el 18 de noviembre cumpliría 36 años, atesoraba una obra
              misionera de más de tres lustros, desde que en 1982 egresó de los estudios
              teológicos y de secretariado en el Seminario Evangélico "Los Pinos Nuevos". En
              1995 asistió a un cursillo en Venezuela y ejercía el ministerio de Dios
              alternadamente entre la Secretaría de la Liga, su Departamento de Juveniles y
              actividades misioneras rurales.

              "Partió en el pleno esplendor de su ministerio, cuando más deseaba extender el
              Evangelio en esta tierra", declaró el padre sollozante y añadió: "La misión primera
              de Esther, que es la de toda la Liga, seguirá en pie por ganar a Cuba para Cristo".

              La Liga Evangélica de Cuba es una corriente interdenominacional, independiente
              al Consejo de Iglesias Protestantes, antiguo Ecuménico, con 30 misiones en todo
              el país. Más de dos mil miembros integran la iglesia madre en la capital, donde
              hay además 400 cédulas de predicación, estudio y oración. El reverendo
              Alejandro Nieto Cele, hermano de la víctima, es el actual Presidente de la LEC.

              Los funerales de Esther, que transcurrieron hasta la tarde del sábado desde la
              medianoche del viernes, --cuando el cadáver fue entregado por Medicina Legal a
              la familia-- no han tenido precedentes, en la funeraria de Calzada y K, la principal
              de la ciudad. "Ni los más altos cargos del gobierno que han fallecido han traído
              hasta aquí tanta multitud", testimonió Ramón Benito Anzardo, un empleado de la
              antigua "Rivero". Más de dos mil personas, entre fieles y simpatizantes, sin
              distinción de credos, vinieron desde todo el país a rendir tributo, en unas honras
              que resaltaron por el reconocimiento al trabajo y a la vida de fe de la extinta
              religiosa.