El Nuevo Herald
Dec. 19, 2004

Médica cubana pone en crisis a la Cancillería argentina

Reuters
BUENOS AIRES/LA HABANA

El presidente Néstor Kirchner destituyó al embajador argentino en Cuba en el marco de un conflicto con el gobierno de Fidel Castro por el caso de una médica cubana a la que no dejan salir para visitar a su familia en Buenos Aires, dijeron ayer medios locales.

Kirchner solicitó en la noche del viernes al canciller Rafael Bielsa que aleje del cargo al embajador argentino en la isla, Raúl Taleb, y al jefe de gabinete del Ministerio de Relaciones Exteriores, Eduardo Valdés, para tratar de disminuir la tensión entre los dos países, dijo el diario La Nación.

Un portavoz de la cancillería argentina declinó ayer confirmar o negar la información de que Kirchner habría ordenado las destituciones.

En entrevista telefónica con Reuters, la doctora Hilda Molina dijo que en la madrugada de ayer un diplomático argentino, que viajó a la isla para mediar en su caso con las autoridades cubanas, visitó su casa en La Habana.

Alfredo W. Forti comunicó a Molina que el gobierno cubano le reiteró la negativa de que ella pudiera viajar a Buenos Aires a visitar a su familia, dijo la neurocirujana de 62 años.

Forti dijo que ''hemos tenido una intensa agenda con las autoridades cubanas, con reuniones muy positivas y se ha establecido un puente, pero Cuba mantiene la invitación para que su familia viaje a visitarla a la isla'', relató Molina.

Las tensiones diplomáticas comenzaron cuando Argentina intentó interceder ante Castro para que autorizara a Molina a viajar a Buenos Aires para ver a su hijo, que tiene ciudadanía argentina, y para conocer a sus dos nietos argentinos.

El presidente cubano negó el pedido y entre el miércoles y el jueves Molina permaneció en la embajada argentina en La Habana junto a su anciana madre, en medio de rumores de que pediría asilo político, algo que finalmente no ocurrió.

El brote de tensión entre ambos países creció con las declaraciones del hijo de Molina, Roberto Quiñones, en Buenos Aires, en que pedía desesperadamente a Kirchner que no los abandonara y decía temer por la salud de su madre.

El presidente argentino nunca ocultó su simpatía por Castro, quien en mayo del 2003 dio un improvisado discurso en Buenos Aires ante una multitud que colmó una plaza frente a la Facultad de Derecho en el centro de la ciudad y lo aplaudió durante casi cuatro horas.

La neurocirujana Molina era una militante del Partido Comunista que llegó a ser parlamentaria en su país, pero que se alejó del gobierno porque se negó a que convirtieran el hospital en el que trabajaba en un centro exclusivo para extranjeros.

Su hijo abandonó Cuba en 1994, vive en Buenos Aires y está casado con una argentina con la que tiene dos hijos.