El Nuevo Herald
Feb. 28, 2002

El aumento de los abortos es un eco de la crisis cubana

                      HECTOR MASEDA / Cubanet
                      LA HABANA

                      El incremento del número de abortos realizados a mujeres adultas y adolescentes en la provincia
                      cubana de Ciego de Avila es no sólo consecuencia de la falta de protección en las relaciones sexuales,
                      sino un reflejo fiel de los problemas socioeconómicos que padecen las parejas en todo el país.

                      Hasta octubre del 2001, 1,512 avileñas interrumpieron sus embarazos en centros hospitalarios, 411
                      más que en igual período del año anterior. En el caso de las adolescentes el aumento fue de 267, lo
                      que significa un incremento de 95 por ciento.

                      El doctor Luis Díaz Hera, jefe del departamento de abortos del hospital provincial, señala que las
                      interrupciones se efectúan allí tres veces por semana. Un 30 por ciento de ellas son practicadas a
                      menores de 18 años, en ocasiones a niñas de 12 años que vienen acompañadas por familiares
                      adultos.

                      Podrá variar el número de casos según las provincias, la ubicación de las policlínicas y de los
                      hospitales, pero en esencia el fenómeno está presente en mayor o menor grado en todo el país.

                      En el caso de las adolescentes existe una actitud irresponsable y falta de información sobre cómo
                      protegerse en las relaciones sexuales. Cuando salen embarazadas se apodera de ellas el temor a
                      procrear un hijo por temor a la reacción de los padres y por la insuficiente madurez al iniciarse en el
                      cuidado, atención y educación del nuevo ser.

                      Pero hay algo que afecta a todos por igual: el problema de la vivienda.

                      A los aproximadamente 100,000 matrimonios --formalizados o no-- que tienen lugar anualmente en
                      Cuba les espera un futuro de limitaciones y desesperanza. La mayoría está obligada a vivir con los
                      padres de uno de ellos, generalmente en un cuarto estrecho que quizás tenga las condiciones mínimas
                      para una persona, pero insuficientes para dos o más.

                      Muy pocos tienen la oportunidad de obtener una vivienda por su participación en el movimiento de las
                      microbrigadas (constructores no profesionales que levantan edificios para tener derecho a optar por un
                      apartamento). Quienes resultan privilegiados deben pagar el elevado precio de 10 o más años de
                      trabajo intenso, en jornadas de 10 a 12 horas, sin días de descanso, entregando salud, juventud y
                      estabilidad matrimonial.

                      Otros aspectos, como la necesidad de emprender negocios ilícitos para compensar los bajos salarios y
                      la idea de emigrar como única solución posible, convierten el aborto en la mejor alternativa de las
                      parejas para liberar a los hijos potenciales de la terrible experiencia que viven.