El Nuevo Herald
January 8, 1999
 

HAROLD BEDOYA

Un plan oculto de la guerrilla

 Manuel Marulanda, quien durante muchos años engañó a las autoridades
 con el nombre falso de Pedro Antonio Marín, quien fue apodado con el
 alias de Tirofijo por su crueldad y sangre fría al disparar y matar de un
 solo tiro a miles de indefensos colombianos que no quisieron someterse a
 sus designios, quien es considerado como el terrorista más viejo y
 peligroso del mundo por cuya captura el gobierno anterior ofreció mil
 millones de pesos, y quien en los años ochenta se inició en el negocio de
 la droga con Jacobo Arenas, Rodríguez Gacha y Carlos Lehder, hoy reo
 en Estados Unidos, logró el pasado 7 de noviembre y gracias a la
 ``audacia'' de nuestro presidente adueñarse de seis municipios, de la
 Orinoquia y la Amazonia en el acto más indigno y atentatorio contra la
 soberanía y la unidad nacional de que se tenga noticia.

 Lo que conmovió el corazón del presidente Pastrana para hacer
 semejantes concesiones, según lo expresó a la revista Semana el 28 de
 diciembre, fue la química personal y las miradas cara a cara y ojo por
 ojo que se cruzó con Tirofijo y que le permitieron descubrir en él su
 voluntad de paz y la verdad en sus palabras.
 En dicho cruce de miradas Marulanda, maliciosamente, engañó a
 Pastrana ofreciéndose a erradicar en diez años los cultivos que él mismo
 auspicia, a sabiendas de que la única solución al problema de la
 producción de narcóticos está en la destrucción de los laboratorios, las
 pistas de aterrizaje ilegales y los complejos cocaleros que ocultará hasta
 su última hora. Desconoce el presidente que la única química que tiene
 Tirofijo está concentrada en los precursores químicos que
 clandestinamente introduce a sus laboratorios para que expertos en la
 materia preparen el menjurje y lo transformen en la cocaína más pura y
 cotizada del planeta, a lo cual nunca estará dispuesto a renunciar.

 Si la estrategia de las miradas y la química presidencial sigue dando la
 tónica en las reuniones para la paz, la situación del resto del país tenderá
 a complicarse y la violencia a generalizarse por cuenta de las FARC, sin
 que haya una respuesta oficial apropiada.

 Ante la alarma que está produciendo esta tragedia nacional, Estados
 Unidos ha venido periódica y sistemáticamente alertando y
 pronunciándose sobre la materia, y últimamente ofreciendo una ayuda
 militar como parte de la alianza en la lucha contra el narcotráfico.

 En febrero de 1997 estuvo en el país el general Wesley K. Clark, actual
 comandante de la OTAN, quien en visita a los antiguos Territorios
 Nacionales y después de enterarse de la extensión del departamento del
 Vichada y de la presencia militar en el área, le expresó al comandante de
 las fuerzas militares de Colombia: ``Estamos en el Vietnam colombiano,
 ustedes son unos héroes que luchan contra las poderosas mafias
 internacionales; mientras disponen de un helicóptero nosotros en Vietnam
 disponíamos de 2,000; mientras ustedes tienen un batallón, nosotros
 disponíamos de 5 divisiones helicoportadas con comunicaciones
 satelitales''.

 Este general gestionó ante el gobierno y el congreso de su país la
 autorización para la venta de 12 helicópteros Black Hawk,
 pertenecientes al ejército estadounidense; de estos aparatos, el gobierno
 sólo adquirió siete, y el resto del dinero lo invirtió en helicópteros MI de
 fabricación rusa, con una de las tecnologías más obsoletas del mundo y
 afectando la escasa movilidad del ejército colombiano.

 Ahora, el gobierno estadounidense, ante la amenaza que se cierne contra
 el país, la región y Estados Unidos, exigió la desmovilización de las
 FARC para apoyar el Plan Marshall y decidió la inversión de algunos
 recursos para equipar y dotar una pequeña fuerza militar.
 Pareciera que el Plan B de contingencia corriera por cuenta de los
 estadounidenses, pues en Colombia sólo se ve para el ejército y las
 fuerzas militares más y más recortes presupuestales, desmovilización,
 suspensión de cuarteles, y grandes limitaciones en los servicios básicos
 de salud, moral y bienestar. También pareciera que el Plan B estuviera
 por cuenta de Tirofijo, quien con recursos ilimitados --provenientes del
 narcotráfico-- está adquiriendo aceleradamente armas, equipos,
 municiones, con el fin de seguir desestabilizando el estado de derecho y
 fragmentando la unidad nacional.

 General retirado, fue jefe del estado mayor de las fuerzas armadas de
 Colombia y candidato a la presidencia.
 © El Tiempo (Santa Fe de Bogotá)
 

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