Un Libro Historico De Los Combatientes Anticastristas En Cuba (1960-1966)
Enrique G. Encinosa
III
LOS PRIMEROS ALZAMIENTOS EN LAS VILLAS
Los primeros alzamientos en Las Villas fueron espontáneos, sin vinculación directa a los movimientos clandestinos. A principios de 1960, un carnicero llamado Pedro Rodríguez dirigió el alzamiento de un reducido grupo de ex-militares del Ejército Constitucional. Rodeado por fuerzas del ejército castrista en la Finca Can Can, Pedro Rodríguez armado de un revólver, trató de escapar bajo un fuerte tiroteo. Ametrallado por la espalda, Rodríguez se convirtió en el primer mártir de la lucha guerrillera del Escambray. Algunos de los hombres de Rodríguez lograron internarse en el monte donde más tarde se integraron a nuevos grupos guerrilleros en la zona.
Víctor Gámez conocido por Chiche un ex-soldado de sólo 20 años de edad, comenzó a preparar un alzamiento auspiciado por un grupo de ganaderos. La conspiración fue infiltrada por la policía y varios de sus hombres fueron arrestados. Chiche Gámez armado de un revólver, evadió la redada huyendo a través de los patios de las casas del poblado de Fomento, logrando esconderse en la casa de un amigo. Después de burlar constantes persecuciones, Gámez finalmente logro alzarse. Con tenacidad logró reunir a unos cuantos hombres, los cuales, armados con escopetas viejas, constituyeron uno de los primeros focos guerrilleros activos en Las Villas.
En Camajuaní, tres oficiales del Ejército Rebelde, Joaquín Membibre, Disonado Mesa y Vicente Méndez se sublevaron, tomando el cuartel donde estaban destacados y se alzaron en el Escambray con las armas confiscadas. Es posible que la rebelión de estos tres oficiales haya sido la primera sublevación armada de una posta militar bajo el nuevo régimen revolucionario.
En los primeros meses de 1960, se llevaron a cabo una docena de alzamientos
en el Escambray, algunos organizados por movimientos clandestinos y otros,
independientes, producto de la frustación y el descontento que comenzaba
a extenderse por toda Cuba.
Entre los primeros jefes guerrilleros de esta época se encontraban
Osvaldo Ramírez, Plinio Prieto, Edel Montiel y Evelio Duque. Los
cuatro habían sido oficiales guerrilleros en la lucha contra Batista.
Osvaldo Ramírez, capitán de la Policía Nacional Revolucionaria, llevaba meses conspirando preparando un alzamiento en Las Villas que sería coordinado con otros levantamientos en la Provincia de Pinar del Río, que serían dirigidos por Clodomiro Miranda y Bernardo Corrales. Ramírez fue sorprendido reunido con un grupo de conspiradores, por una patrulla de milicias. en el Sitio ¿le Juana. Después de un breve combate, a Ramírez no le quedó otra alternativa que mantenerse aliado, pese a que el levantamiento había sido prematuro y sus dieciocho hombres carecían de armamento adecuado.
Edel Montiel abandonó la comodidad de su puesto de Director del
Hospital de Topes de Collantes para formar una guerrilla con campesinos
de la zona.
Plinio Prieto era un maestro de escuela que había sido una de
las figuras principales de la OA (Organización Auténtica)
durante la lucha contra Batista. Ahora convertido en líder guerrillero
se había alzado en Guanayara, donde instaló una planta de
radio clandestina, arengando al pueblo de Cuba a la sublevación.
Su estancia en la zona fue corta, ya que el MRR le facilitó su salida
del país con el propósito de que recibiera entrenamiento
en Miami, para después regresar a Cuba a coordinar suministros y
comunicaciones para los grupos atados.
Evelio Duque, ex-teniente de guerrillas en la lucha contra Batista, fue uno de los hombres seleccionados por el clandestinaje de La Habana, para unificar y vertebrar a las guerrillas del Escambray. Duque se mantuvo varios meses en la Sierra del Escambray moviéndose por los montes y estableciendo contacto con los diferentes grupos dispersos, tratando de unificarlos bajo un mando único. La táctica de la mayoría de los grupos guerrilleros de ese momento era el de mantenerse alzados sin presentar combate, tratando a su vez de establecer líneas de abastecimiento.
El MRR era por aquel entonces, el movimiento revolucionario que más ayuda recibía de la CIA, y por ende, el de más recursos disponibles. Intentando suministrar a los focos guerrilleros, el MRR estableció contacto con Sinesio Walsh Ríos un ex-capitán del Movimiento 26 de Julio que había dirigido una guerrilla en el Escambray contra Batista.
Sinesio Walsh había establecido un campamento en Nuevo Mundo, cerca del poblado de Veguitas en las inmediaciones del la Sierra del Escambray, donde intentaba apertrechar una nutrida columna guerrillera, antes de entablar combate contra el ejército. Era Sinesio Walsh un hombre de gran valor personal, aunque no buen estratega. Logró obtener algún material bélico por vías clandestinas, incluyendo una ametralladora calibre 30 que fue transportada al Escambray por un joven médico llamado Orlando Bosch Avila que se había destacado en la lucha clandestina contra Batista. En esta nueva etapa de la lucha, Bosch dirigía un pequeño, pero, efectivo grupo llamado el MIRR (Movimiento de Independencia y Recuperación Revolucionaria). Junto a Victor Paneque y Eliezer Grave de Peralta, dos ex-oficiales rebeldes, Bosch había sido una figura clave en coordinar el alzamiento de Sinesio Walsh. Con el pasar del tiempo, Bosch se convertiría en una de las figuras más claves y controversiales del proceso anti-castrista.
La estructura clandestina del MRR en Cuba estaba dirigida por un joven estudiante de ingeniería llamado Rogelio González Corzo, conocido por el nombre de guerra de Francisco. González Corzo designó al Dr. Armando Zaldívar, uno de sus hombres de confianza, a que visitara en el Escambray a Sinesio Walsh, para establecer una linea de suministros por paracaídas desde Estados Unidos.
El Dr. Zaldívar, médico de 26 años de edad, había sido teniente del Ejército Rebelde. Después del triunfo de la Revolución fue destacado al Hospital Militar. Amargado por la infiltración comunista en el nuevo gobierno, el Dr. Zaldívar comenzó a conspirar nuevamente. A mediados de 1960, viajó por vez primera al Escambray, y aunque logró entrevistarse con Joaquín Membibre, no pudo coordinar en aquel momento una linea de suministros.
El Dr. Zaldívar regresó al Escambray por segunda vez,
llevando un cargamento, consistente de varios rifles, ametralladoras, granadas,
mochilas de balas, y hamacas. Los equipos fueron escondidos en una panadería
de Santa Clara y transportados por un camión a una finca cercana
a Veguitas, allí el Dr. Zaldívar se reunió con Vicente
Méndez y José Berberena, dos guerrilleros que lo llevaron
hasta el campamento de Sinesio Walsh en Nuevo Mundo. En esta breve reunión
se establecieron pautas para dejar caer armas por paracaídas, para
equipar a una columna guerrillera, la fecha acordada fue septiembre de
1960.
El Dr. Zaldívar regresó a La Habana, reuniéndose
con Plinio Prieto, que acababa de regresar clandestinamente a Cuba. Ambos
hombres, acompañados de un radio telegrafista y otro miembro del
clandestinaje, regresaron al Escambray para coordinar el primer lanzamiento
de armas. La dirección del MRR había acordado darle el mando
de los insurgentes del Escambray a Plinio Prieto, con Sinesio Walsh de
lugarteniente.
Sinesio Walsh ya había logrado agrupar en Nuevo Mundo a un centenar
de hombres, uniendo a varios de los grupos de alzados que se encontraban
dispersos. Entre los líderes guerrilleros que esperaban los pertrechos
militares se encontraban Vicente Méndez, Joaquín Membibre,
Diosdado Mesa y Porfirio Reemberto Ramírez (El Negro Ramírez).
El Negro Ramírez era una figura muy conocida en Las Villas.
Había abandonado sus estudios universitarios para combatir contra
Batista, llegando a ser capitán de guerrillas. Después del
triunfo de la Revolución, regresó a la universidad, donde
fue electo presidente de la FEU (Federación Estudiantil Universitaria)
de Las Villas. Su alzamiento, a finales del verano de 1960, había
sido auspiciado por el DRE.
Percatándose de que, las guerrillas habían permanecido
mucho tiempo en la zona de Nuevo Mundo, donde las condiciones le escape
en caso de ser cercados, eran difíciles, Membibre y Méndez
le pidieron a Sinesio Walsh que cambiara de campamento. Sinesio, que sabía
que la situación se hacía peligrosa por la cantidad de patrullas
que se movían en la zona, decidió permanecer en el campamento
de Nuevo Mundo, esperando por las ansiadas armas. Varios de los grupos
guerrilleros, dirigidos por Membibre, Mesa y Méndez, decidieron
evacuar sus tropas hacia otra región.
Membibre tenía razón. Su guerrilla entabló combate con un contingente de milicias en Veguitas. Horas después, en otro combate en la finca La Felicidad, Vicente Méndez y sus hombres se batieron con una patrulla de milicias. El jefe de las milicias, Teniente Obdulio Morales Torres fue el primero en caer muerto en el combate, ametrallado por una ráfaga de la carabina San Cristóbal que portaba el guajiro Méndez. Este teniente era el sobrino de Félix Torres, un comandante del Ejército Rebelde y viejo comunista de la zona. Félix Torres había sido uno de los hombres claves de Fidel Castro en la provincia de Las Villas, donde apadrinó a numerosos comunistas para lograr obtener cargos importantes y el control total de la estructura del poder. La muerte de su sobrino enfureció a Félix Torres, quién ordenó la movilización de varios batallones de milicias, hacia la zona de operaciones.
Una de las patrullas de milicias tropezó con el campamento de Nuevo Mundo, entablándose un breve combate, resultando heridos cinco milicianos. Consciente de que estaban ubicados por las fuerzas enemigas, Sinesio Walsh decidió desmantelar su campamento, y dividió a los insurgentes en varios grupos.
Cuando Plinio Prieto y el Dr. Zaldívar, llegaron al Escambray con su equipo transmisor de radio, no pudieron establecer contacto con Sinesio Walsh quien ya estaba en fuga, perseguido por cientos de milicianos. Plinio Prieto y su grupo hizo contacto con Diosdado Mesa y varios de sus guerrilleros. Después de varios días caminando juntos por los montes, cargando un pesado equipo de radio, Plinio Prieto decidió regresar a Cienfuegos para establecer contacto de nuevo con el MRR. Al cruzar el grupo los terrenos de una cooperativa agraria, sostuvieron una escaramuza con una escuadra de milicia. Escondidos en la maleza del monte y proteguidos por la noche, intentaron establecer contacto radial con los Estados Unidos, para prevenirlos de que detuvieran el prometido lanzamiento de las armas por aire. Infortunadamente, las transmisiones no fueron efectivas, y el avión voló esa noche sobre el escondite de Plinio Prieto y su grupo, lanzando las armas cerca de La Campana donde las milicias castristas capturaron el cargamento. Sin poder establecer contacto con Sinesio Waslh y sus hombres, el grupo de Plinio Prieto y el Dr. Zaldívar se disolvió. Diosdado Mesa y sus hombres regresaron al monte, y Plinio Prieto y su grupo decidieron viajar a Cienfuego separados. En el transcurso del viaje, Plinio Prieto y el Dr. Zaldivar fueron capturados en Cumanayagua.
Las guerrillas de Sinesio Walsh, al desmantelar el campamento de Nuevo Mundo, fueron cercadas en un nudo por varios batallones de milicias. Los guerrilleros trataron de romper el cerco en varios lugares. Se establecieron combates en Boquerones y Los Petrels. Membibre, Mesa y Méndez se internaron en el Escambray. El Negro Ramírez, sin municiones, fue capturado en un cerco que le tendieron en las proximidades de Manicaragua. Sinesio Walsh fue apresado con cuatro de sus hombres en una cueva, por una patrulla del ejército.
El régimen dió amplia publicidad a la captura de Sinesio Walsh, Plinio Prieto y Porfirio Ramírez. En Santa Clara, capital de la Provincia de I as Villas, donde Porfirio Ramírez El Negro era conocido como buen revolucionario y gran líder estudiantil, se organizaron protestas públicas. Una demonstración estudiantil demandando clemencia para Ramírez, fue desbaratada a golpes de cabillas por oficiales del régimen. Una segunda marcha, organizada por sus familiares fue disuelta por policías que le cerraron el paso. Fidel Castro respondió a una petición de clemencia, dándole a la familia de Ramírez su promesa personal que la vida del dirigente guerrillero sería respetada.
El juicio de la Primera Causa del Escambray se llevó a cabo en Santa Clara, el 12 de octubre de 1960. Más de sesenta guerrilleros fueron sentenciados a condenas de diez a treinta años de prisión política. Uno de los condenados fue el Dr. Armando Zaldívar, el cual, después de su captura, fue torturado mentalmente, al ser fusilado con salvas en dos ocasiones. Cinco líderes guerrilleros fueron condenados a morir fusilados: Plinio Prieto, Porfirio Reemberto El Negro Ramírez, Angel del Sol, Sinesio Walsh Ríos y José Palomino Colón.
Esa noche, la última de su vida, Porfrio Reemberto El Negro Ramírez, escribió una carta, en la que se dirigió al pueblo de Cuba y a sus hermanos de lucha.
«Quien haya pasado por todos estos horrores debe sentirse feliz
de morir, porque sabe que habrá de descansar de tanta opresión,
de tanta ignominia, de tanta cobardía y porque sabe que habrá
de sembrar el ejemplo para futuras generaciones...Sé que voy a morir
dentro de pocas horas, no tengo miedo, por el
contrario, jamás en mi vida me he sentido tan seguro de mí
mismo; sé que mi muerte no habrá sido en vano....»
En el anochecer del 13 de octubre de 1960, los cinco guerrilleros fueron fusilados en el campamento de milicias de la Campana. Porfirio Ramírez, el lider estudiantil al cual Castro le había prometido clemencia, recibió tres impactos de bala en el rostro.
Los fusilamientos, en vez de aplacar o amedrentar al campesinado, sólo
logró enfurecer a millares de villareños. En los montes del
Escambray hubo nuevos alzamientos. Lo que sobraban eran hombres dispuestos
a pelear. Lo que faltaban eran armas y pertrechos para los guerrilleros.