Escambray: La Guerra Olvidada

Un Libro Historico De Los Combatientes Anticastristas En Cuba (1960-1966)

Enrique G. Encinosa

EL GUAPO RIVERA

Tiene alrededor de medio siglo de edad, pero parece más joven. Su pelo es negro y tupido. Su cara no tiene arrugas ni rajaduras. El cuerpo es macizo, aunque la pierna derecha_ luce más gruesa que la izquierda.

Agapito Rivera Milián, recién llegado a Miami en mayo de 1988, ha dedicado su vida a la lucha por la libertad de Cuba. Por las últimas dos décadas y media ha sido un preso político plantado, de los más intransigentes que se han confrontado al sistema. Antes del presidio fue, por tres años, comandante guerrillero en Las Villas, recibiendo cinco heridas en combates contra los cazadores de las tropas especiales del ejército castrista.

Le decían E/ Guapo Rivera, por su temeridad, por que peleaba parado, rompiendo los cercos de frente, disparando su fusil ametralladora Browning contra las huestes enemigas. A los 23 años de edad, queriendo alzarse, pero careciendo de experiencia militar y de armamento, se enlistó en la milicia. A las cuatro de la tarde del 2 de octubre de 1960, al Guapo le dieron un rifle Springfield y una canana con 91 balas. A las nueve de la noche se alzó contra el regimen.

En la manigua se codeó con Campitos, con Martí Campos y el Negro Tondike. l Guapo llegó a ser jefe de los alzados en el circuito norte de Las Villas, desde Sagua La Grande hasta Corralillo. Fue herido por primera vez en un combate el 25 de abril de 1962, cuando una bala de metralleta le traspasó la pierna derecha. En ese mismo combate su hermano menor, Estanislao, fue herido tres veces, capturado y fusilado. El Guapo sobrevivió milagrosamente, corriendo varios kilómetros con la pierna sangrando, rompiendo los cercos de la milicia castrista.

El Guapo Rivera fue un dolor de cabeza para las tropas castristas. El Comandante René de Los Santos dirigió varias operaciones contra el jefe guerrillero, pero no lo pudo atrapar. El Comandante Lizardo Proenza, uno de los jefes principales del LCB se vio frustrado tres veces al tratar de atrapar a El Guapo, el cual se escapó por las rendijas de los enormes triple cercos castristas. En una ocasión, a pesar de estar atrapado dentro del nudo por dos noches y tres días, El Guapo logró escapar de nuevo.

El 21 de noviembre, Agapito Rivera, su hermano. Francisco, y otro alzado llamado Mayito García Molina acamparon en un cañaveral. Lizardo Proenza lanzó entonces su cuarta ofensiva contra El Guapo. Los cazadores del LCB cerraron un nudo sobre la zona. Todos los campos de caña cercanos al escondite donde estaban los alzados fueron minados de patrullas castristas tendiendo emboscadas. Los terraplenes fueron sellados por pelotones bien armados. Cazadores de las tropas especiales empezaron a peinar los potreros en búsqueda de los tres guerrilleros.

Los tres alzados salieron del cañaveral intercambiando disparos con el enemigo. Una bala le dió en el brazo derecho a L7 Guapo, pero el jefe guerrillero continuó disparando. A dos kilómetros de donde comenzó la refriega, los tres alzados se toparon con una emboscada en un cañaveral. Ambos lados dispararon a quemarropa. Francisco, el hermano de El Guapo, cayó desplomado. Una bala le atravesó el _ pecho. Otra bala entró por la espalda y salió por el ombligo.

Dejando atrás el cadáver de su segundo hermano, El Guapo y Mayito salieron del campo de caña, perseguidos por una nube de plomo.

Al brincar una cerca, Mayito fue destrozado por una ráfaga de ametralladora. Momentos después, una segunda bala le partió el brazo derecho a El Guapo. Sin poder disparar su rifle ametralladora, Agapito cruzó una línea de milicia corriendo, eludiendo las balas a quemarropa.

Entró en un cañaveral. Los cazadores del LCB dispararon centenares de plomos sobre la figura que huía. Una bala se incrustó en su pierna derecha, pero El Guapo siguió corriendo. Otra bala entró en la pierna izquierda, partiendo la femoral. Dentro del campo de caña El Guapo Rivera se desplomó sobre la tierra villareña.

Entonces se produjo un milagro. Un hombre con un balazo en la femoral se debe desangrar en un par de minutos. Pero a El Guapo se le formó un coágulo arterio venoso en la ingle, una fístula milagrosa que evitó que la sangre circulara libremente y que el herido no se desangrara.

El Guapo se escondió en el cañaveral. No pudiendo disparar el rifle, sacó de su cartuchera la pistola .45 y la rastrilló. Se sentó a esperar su último combate, pero las tropas especiales nose atrevian a entrar al campo de caña a buscar al herido peligroso. Pasó el tiempo y los minutos se convirtieron en horas. El Guapo era una bola de fango y sangre. Encendió un tabaco, quizás la última fuma de su vida, y lo mordió duro, mascando el cabo entre los dientes. La debilidad de la pérdida de sangre le produjo una borrachera. Se dormía, perdiendo el conocimiento, para despertarse minutos después. La vista se le iba y volvía.

Después de tres horas los cazadores entraron en el campo de caña. Encontraron a El Guapo sin conocimiento, lo desarmaron, y lo llevaron a un terraplén. El Guapo despertó a tiempo para sentir como le ripiaban el pantalón y la camisa para curarle las heridas. Un soldado le arrancó el tabaco de la boca. Otros le decían maldiciones. Después de vendarlo, lo fueron a lanzar en la cama de un camión, alándole los cabellos para pararlo.

El Guapo apenas podia hablar, pero le pidió en un murmullo a los cazadores que lo remataran. Varios se burlaron de él.

Lizardo Proenza, el comandante del LCB que había perseguido a El Guapo, disparó una ráfaga de su rifle FAL belga al aire.

-¡Maricones!- les gritó Proenza a sus hombres, -¡Pendejos! Ninguno de ustedes quería fajarse de frente a ése cuando estaba en el cañaveral. ¡Cobardes y putas! Trátenlo con respeto, que ése es un hombre.

Con sus cuatro heridas, a El Guapo lo llevaron a un hospital. Los médicos lo examinaron perplejos, maravillados de que con un plomo en la femoral no se hubiera desangrado. Un médico soviético y trece médicos cubanos lo visitaron para estudiar su caso. Sobrevivió numerosas operaciones y se encaró al presidio con estoicismo patrio.

Aunque por la Ley 988 se suponía que Agapito fuera fusilado, por un milagro fue condenando a treinta años de presidio en vez de ser condenado al paredón. Además de los 25 años de presidio politico plantado, y de cinco heridas de balas en su cuerpo, El Guapo perdió a dos hermanos y a nueve primo hermanos en la lucha guerrillera de los años sesenta.

El Guapo, Agapito Rivera Milián, es el jefe guerrillero que sobrevivió, que más tiempo estuvo alzado contra el castrismo, y el único jefe de sector activo en Las Villas en 1963, que aún vive para contar sobre los heróicos alzamientos de los años sesenta.

El apodo de El Guapo es bien merecido.