Los Caminos De Guerrero
Luis Posada Carriles

6: Se forma el Comité de Integración Revolucionaria (CIR) y surge un nuevo proyecto: el secuestro de Carlos Domínguez

Febrero de 1972

Maracaibo es la capital de la industria petrolera, la segunda ciudad de Venezuela. situada como a 400 millas de Caracas. Bandera Roja había planeado y tratado de ejecutar un secuestro en esa ciudad: su objetivo, Samuel Belloso, uno de los hombres más ricos del país.

La operación se trató de realizar utilizando efectivos de BR v algunos guerrilleros del FALN. Era la primera misión que intentaban las dos organizaciones coordinadamente. La operación fracasó y los guerrilleros regresaron a Caracas.

Cuidadosamente se planificó una reunión entre Douglas Bravo y Carlos Betancourt (a) Gerónimo. La casa la proporcionó el FALN en la urbanización El Cementerio. Se tomaron medidas de extrema seguridad.

A la reunión asistieron por BR: Gerónimo, Otilio y un guerrillero a quien llamaban El Motilón. Por el PRV-FALN: Douglas Bravo, Alí Rodríguez y El Catire Larralde.

Discutieron ampliamente sobre la integración de las dos organizaciones en el CIR y aprobaron realizar varias operaciones coordinadas. Se analizó el fracaso de la operación de Maracaibo.

Bandera Roja tenía un nuevo proyecto: el secuestro del industrial Carlos Domínguez Chávez, hombre de negocios con fábricas de envases de metal y conocido como el "Rey de la Hojalata". Tenía 70 años y salía siempre solo, conduciendo su propio vehículo; frecuentemente visitaba a sus amistades en horas de la noche, lo que lo hacía un blanco fácil para la operación propuesta.

Los miembros del CIR se pusieron de acuerdo y encargaron a Otilio la planificación del secuestro. Empezaría la vigilancia de Domínguez para observar y establecer su rutina.

Los demás pormenores los discutirían Otilio por BR y All Rodríguez por el FALN; en futuros contactos serán los hombres encargados por sus organizaciones para planificar y ejecutar la operación.

Seguimiento y vigilancia de Carlos Domínguez

Para el seguimiento de Domínguez, Otilio responsabilizó a Raúl, un combatiente veterano de nombre Pedro Vélez Acuña. Desde muy temprana edad comenzó su vida como guerrillero; a los dieciséis años, en su pueblo natal, mató a sus dos primeros policías. Experto en operaciones urbanas, vivía en Caracas desde hacía más de un año. Hacía vida marital con una conocida guerrillera, Emperatriz Cordero Guzmán (a) Sonia. Ella había estado largo tiempo en la montaña con el Frente "Antonio José de Sucre", en el Oriente del país. Participó en varias emboscadas y acciones contra las fuerzas armadas. Se había enamorado de Raúl y compartían un apartamento de una habitación en un edificio situado en la avenida principal de la urbanización El Llanito, en el Este de la ciudad.

Otilio había dado a Raúl la dirección de Domínguez, la quinta Anácar, en la urbanización El Paraíso, cruce con avenida Páez y Washington. También le entregó una foto y sus señas fisonómicas: 1.70 de estatura, piel blanca, contextura normal, cabello blanco y escaso, edad aproximada 70 años, conduce un Cadillac azul, modelo reciente.

Con todos estos datos Raúl organizó la operación de seguimiento. Haría contacto con el Ciego Montilla, guerrillero recién reclutado y de poca experiencia; este sería su primer trabajo de importancia. Se reunió con Sonia en una cafeteria de la urbanización La California Norte. Allí Raúl encargó a Sonia y al Ciego, la vigilancia de Domínguez.

Previamente a esta reunión, Raúl había revisado la residencia de Domínguez y sus alrededores. Frente a la quinta Anácar había un pequeño parque, desde donde se observaban todas las actividades de la vivienda.

La mañana siguiente a la reunión, a las 07:00 a. m., Raúl conduciendo un Fiat 2300, color rojo oscuro, con Sonia a su lado, recogieron al Ciego Montilla y se dirigieron al sitio de la vigilancia: Raúl permaneció en el carro. Sonia y El Ciego se bajaron y se sentaron en un banco del parque, desde donde podrían observar la casa. A las 8:30 a. m., salió Domínguez conduciendo su Cadillac azul; tomó la avenida principal de El Paraíso, llegando a su oficina de trabajo. Durante todo el trayecto los guerrilleros lo vigilaron a una distancia prudencial. Domínguez conducía despacio y era fácil seguirlo. Cuando llegó a la oficina, Raúl buscó un lugar donde estacionarse y montar la vigilancia sin parecer sospechosos. Domínguez regresó a su casa a las 12:00 m. y volvió a salir de ella a las 2:30 p. m.: regresó a su oficina, de donde salió a las 5:00 p. m. para su casa.

Así se mantuvo la vigilancia, de lunes a viernes, durante tres semanas. Ni un solo día varió la rutina. Solamente una vez, en el camino al trabajo, detuvo su carro en una farmacia. Sonia se bajó del Fiat y saliendo Domínguez, penetró en el local; compró unas aspirinas y, con suma habilidad, y sin levantar sospechas, entabló conversación con el empleado, enterándose de las medicinas que compró Domínguez. Es así como se supo que padecía de una enfermedad coronaria y de los medicamentos que tenía prescritos.

Después de un tiempo cambiaron las horas de vigilancia. Ahora lo vigilaban por la tarde y por la noche. Raúl había incorporado a la vigilancia a Marco Antonio Ludeña (a) Segundo, un joven de 1.90 de estatura, de 24 años, quien hacía poco tiempo se había incorporado a la Unidad. No tenía experiencia y Raúl lo inició y adiestró. Era buen conductor de motocicletas y tenía una moto Yamaha 350.

Durante varias semanas, Domínguez fue vigilado; salía, generalmente, entre las 6:30 y7:00 p. m., de la casa. Todas las noches visitaba viejas amistades. Su primera visita era siempre a casa de una "amiga", situada en el callejón Monteverde con calle Miranda, a pocas cuadras de su residencia. La visita a esta casa era diaria. Allí permanecía siempre como una hora, y luego salía a visitar otras amistades. Durante la vigilancia, los guerrilleros iban estableciendo la rutina de la víctima. Siempre la misma, siempre a la misma hora. En los meses siguientes, Raúl, Sonia, El Ciego y Segundo habían aprendido muchas cosas de su vigilado. Lo veían visitar ocasionalmente una casa de venta de discos en Chacaito, llamada Don Disco; allí compraba discos, se le aproximaron y vieron los títulos que compraba. Así supieron que Domínguez era fanático de la música clásica ligera. Conocieron sus relaciones, amistades, ubicaron a sus amigos más íntimos y anotaron cuidadosamente su dirección. Semanalmente, Raúl informó por escrito, haciendo un reporte de las actividades de su "objetivo". Los informes fueron analizados por Otilio. Poco apoco se conformó un perfil de amista des, costumbres, lugares que visitaba, etc. El conocimiento de todos estos datos ayudaría a Otilio a elaborar el plan del secuestro. Era tal el profesionalismo con el que ejecutaban la misión, que ni una sola vez fueron detectados por Domínguez.

Construcción del sitio de reclusión: la baticueva Marzo y abril de 1972

Mientras la vigilancia progresaba, Otilio se dió cuenta de que no se había equivocado en la elección del objetivo.

Se reunió de nuevo con los guerrilleros del PRV-FALN y decidieron seguir adelante con el plan del secuestro.

Ahora deberían procurarse un buen lugar para la reclusión de la víctima mientras permaneciera secuestrada.

Otilio encargó de la búsqueda del sitio adecuado a un viejo guerrillero llamado Erebo de Jesús Ruiz (a) Track, constructor de obras. Militaba desde hacía varios años con los grupos subversivos, pero nunca había sido detectado y no se le buscaba. Trabajaba haciendo labores de construcción con un camión de volteo Fargo. Su zona de operaciones era el poblado de Los Teques, a unos 40 kilómetros de Caracas, en la carretera Panamericana. Allí lo conocía mucha gente. Alto, delgado, con un fino bigote, siempre vistiendo ropa de trabajador y siempre trabajando, nada lo hacía sospechoso.

Otilio se reunió con Track y le dijo lo que quería: una pequeña vivienda, preferentemente comprada, para poder hacerle las adaptaciones necesarias para internar a una persona que permanecería secuestrada por tiempo indefinido.

Inmediatamente Track se puso a la búsqueda del inmueble. Corría la primera quincena del mes de abril.

Una semana después, encontró una pequeña casa en malas condiciones que necesitaba reparación y que le pareció adecuada. Estaba situada en el caserío El Trabuco, como a unos 7 u 8 kilómetros del poblado Los Teques. La casa era de tipo campesino, alargada y distribuida de la siguiente forma: una sala, inmediatamente después dos cuartos, el comedor y la cocina al final de la vivienda. La cocina tenía salida a un pequeño patio de tierra, donde estaba una ducha y un servicio sanitario. Estaba ubicada en una pequeña loma, que la situaba por encima de las demás casas. A su derecha, como a unos 6 ó 7 metros, pasaba la carretera Panamericana, que en ese tramo sube en pendiente pronunciada. A la izquierda pasaba la única carretera pavimentada del caserío El Trabuco. También en frente, más abajo y dando al fondo de la casa, se podía ver una pequeña bodega, donde los pocos habitantes del poblado hacían sus compras.

Track sabía que la casa estaba en venta, se interesó y se informó del precio y de todos los pormenores. Se reunió y habló con Otilio y, entre ambos, prepararon la operación de compra del inmueble.

Rubén Ricardi (a) Alcides, un guerrillero rural, oriundo de La Morrocoya, Estado Monagas, hacía tiempo que estaba siendo buscado por las autoridades. Su hermano, guerrillero también, fue muerto en un encuentro con la fuerza pública.

Alcides vivía con su mujer, que estaba en avanzado estado de gestación, en el campo, donde realizaba labores agrícolas. Era utilizado esporádicamente por la organización. Bajo de estatura.

de escasa instrucción, pero de clara inteligencia, había sobrevivido, participando en varias acciones. Era hombre de confianza de Otilio, quien lo conocía desde hacía varios años.

Otilio realizó los contactos y le envió dinero para que se trasladara a Caracas. Llegó en autobús a la terminal del Nuevo Circo, donde lo esperó Argenis Betancourt (a) Florindo, hermano de Carlos Betancourt que le proporcionaría alojamiento. Al día siguiente se entrevistó con Otilio, quien le explicó lo que debía hacer. Lo puso en contacto con Track, que estaba encargado de la compra de la casa.

Se le proporcionó una cédula de identidad falsa. La compra se realizó sin ninguna dificultad y pagaron 4 mil bolívares por la casa (unos dos mil dólares).
Alcides se trasladó de nuevo a su casa de La Morrocoya, recogió sus pertenencias y regresó con su mujer; inmediatamente ocuparon la vivienda que acababan de comprar. El tipo, las vestimentas y todo lo que se relaciona con la pareja, no desentonaba con el ambiente del lugar.

Rápidamente Alcides y su mujer se mezclaron con la pequeña población rural de la zona y pasaron desapercibidos, como una pareja más. Compraban en la bodega, pero siempre limitando sus compras a pequeñas cantidades para no levantar ninguna sospecha.

A los pocos días de estar establecidos, llegó Track en su camión Fargo, con dos obreros y comenzaron a construir una pequeña obra en el inmueble. Nada era sospechoso en el ambiente que rodeaba la operación. Track era conocido constructor y los habitantes de la zona estaban acostumbrados a verlo trabajar construyendo pequeñas obras. Tampoco despertaba sospechas cuando compraba en Los Teques: cemento, arena, ladrillos, clavos, láminas de zinc, un lavamanos, un inodoro, malla, alambre, dos extractores de aire y demás materiales de construcción, trasladándolos en su camión. Era muy conocido entre los vendedores de materiales.

Los obreros no eran otros que Otilio y el guerrillero Alí, de las FALN. Ellos, junto con Alcides y Track, pondrían la mano de obra para la construcción del sitio de reclusión del secuestrado.

La obra comenzó de inmediato. Track adquirió los materiales en Los Teques y los trasladaba en su camión, descargándolos en el patio de la casa. Alcides le sirvió de ayudante. En tres o cuatro viajes todo el material fue transportado y comenzó la construcción.

Empezaron por levantar una pared de ladrillos que dividía en dos el comedor y habilitaba para construir una pequeña habitación de unos 3 x 3 metros. Allí instalaron el lavamanos, la poceta o inodoro, los dos extractores de aire y se construyó un pequeño túnel que salía a la parte oeste de la Panamericana y que se usaría como vía de escape en caso de ser detectados por la policía.

Los obreros no tenían experiencia en este tipo de trabajo y la obra se desarrollaba lentamente. Comenzaban todos los días a las siete de la mañana. A las doce, almorzaban; la mujer de Alcides les preparaba los alimentos; un breve descanso y continuaban trabajando hasta las cinco de la tarde. A esa hora, Otilio y Alí regresaban a Los Teques en el camión de Track, donde tomaban un carro que dejaban allí y volvían a Caracas.

En pocos días el. trabajo quedó terminado; la pared separaba el espacio del resto de la casa. Dejaron una abertura de 80 x 80 cms., que servía de comunicación y de entrada a la habitación construida. La pared quedó frisada y pintada; la abertura, situada a un metro de altura, era cubierta por un mueble; dentro del espacio que ellos llamaron "la baticueva", habían introducido, antes de hacer la pared, una cama de hierro individual, pequeña, con su colchón, dos literas, una mesa con tres sillas y habían separado un espacio de un metro de ancho con una rejilla de acero. Allí guardaban las armas, 5 AH-47, que habían traído de Cuba hacía unos cinco años, cuando el grupo de guerrilleros cubanos y venezolanos desembarcaron en Venezuela.

El resto de la baticueva estaba distribuido de la siguiente forma: adyacente a la cama, el lavamanos y la poceta; una cortina de nylon dividía en dos el espacio, aislando la mesa con las sillas del resto de la baticueva. En ese pequeño sector estaba instalado un panel con dos luces que establecía un sistema de comunicaciones con el resto de la casa. Las luces de colores (blanca y roja) servían para comunicarse de adentro hacia afuera y viceversa, indicando cuando solicitaban alimentos, alguna comunicación verbal, etc. En caso de peligro, la baticueva se iluminaría de rojo para alertar a los guerrilleros. Las luces estaban conectadas de tal forma que, al encender la luz de la cocina, se activaba la luz roja y, al encenderse la luz de la sala, se activaba la luz blanca. Dos extractores purificaban el aire de la habitación.
En el exterior de la casa había un excusado y un pequeño baño con su ducha para ser utilizado porAlcides y su mujer. En el patio de la casa, gallinas y conejos completaban el aspecto de vivienda humilde de tipo rural, muy parecida a las casas tipo campesino que se encontraban en el barrio El Trabuco.

Poco a poco, sin despertar sospechas, fueron llevando alimentos secos que almacenaron en la cocina y que les permitían tener reservas para varios días. Sin embargo, para no resultar sospechoso, Alcides realizaba pequeñas compras en la bodega de la esquina, como lo hacían los habitantes de la zona.

Muerte del guerrillero Honorio José Navarro (a) Colina

14 de marzo de 1973.

Las actividades de Honorio José Navarro (a) Colina se desarrollaron con la guerrilla rural de la FALN, llegando a ser lugarteniente de Elegido Sibado (a) Magoya.

Con el grupo que comandaba Magoya y que actuaba en el triángulo montañoso de los Estados Lara, Yaracuy y Falcón, en el occidente del país, Colina participó en emboscadas y secuestros de ganaderos. Podemos citar el secuestro de Cándido Farnataro, en el Paují, Estado de Lara; el del Dr. Luis Infante Betancourt, en el Estado Yaracuy, y el de Armando Javier Mogoyón, también en el Estado de Lara.

Colina había alquilado una habitación en la casa de una señora llamada Evangelina Arrieta, en el barrio Panamericano, en el kilómetro 27 de la carretera de Los Teques.

A la una de la tarde llegó a su casa. Una comisión del DIM lo estaba esperando y al verlo le dieron el alto. Colina extrajo su anea y le hizo varios disparos a la comisión que respondió el fuego, dándole muerte.

Muere el guerrillero Antonio Parra 1 de mayo de 1973
A las dos de la tarde del día primero de mayo, murió en combate con la DISIP el guerrillero urbano de Bandera Roja, Antonio Parra; el hecho ocurrió en los bloques del 23 de Enero.
Muerte de Américo Silva 1 (le abril de 1972

En diciembre de 1971, el comandante de la guerrilla rural de BR, Américo Silva, había bajado de las montañas y se encontraba en Puerto Ordaz, población situada como a unos 600 kilómetros de Caracas, en el sur del país. Esta es una zona rica donde se encuentran las concentraciones mineras y las industrias metalúrgicas. La región no es montañosa, pero tiene grandes extensiones selváticas, lo que permite las operaciones guerrilleras.

Américo Silva estaba haciendo, desde hacía varios meses, los contactos necesarios para organizar un nuevo frente guerrillero rural. En las montañas de Oriente la guerrilla había quedado al mando de Miguel Salas Suárez.

Aquella noche del día 1 de abril, Américo regresó de San Félix, población cercana a Puerto Ordaz. Ocupó el asiento delantero, al lado del conductor, en un Chevrolet Impala, modelo 69, que conducía un guerrillero llamado Centeno. Eran las once de la noche y la carretera tenía poco tránsito. Iban confiados, pues en los últimos meses habían recorrido ese tramo de carretera varias veces y nunca habían tenido problemas. Ambos poseían identidades falsas y no tenían ningún temor de ser descubiertos.

El carro avanzaba a velocidad moderada. En el kilómetro 27 había una alcabala de la Guardia Nacional. Detienen el carro y los guardias les pidieron sus identificaciones; los guerrilleros se las muestran, como lo han hecho en ocasiones anteriores.

El soldado José Raúl Alcalá notó algo sospechoso y los mandó a bajar del vehículo. Américo tenía una pistola 45 en las manos y disparó contra el soldado, quien cayó muerto al recibir un balazo en el pecho y otro en la cabeza. Los guerrilleros abandonaron el auto, disparando contra los guardias de la alcabala, quienes respondieron al fuego. Américo recibió una ráfaga de Fal y cayó acribillado. Centeno logró escapar y se internó en el monte. Meses después, también moriría en un encuentro con el ejército.

Ultima reunión del CIR antes del secuestro

A fines del mes de mayo la baticueva estaba lista. Alcides se había mudado a la casa con su mujer y empezaba a hacer una vida normal y tranquila. Mientras tanto, se familiarizaba con la zona y recogía "inteligencia" de la misma. Por ejemplo: sabía que la bodega de enfrente, frecuentada por los habitantes del sector, cerraba a las 6:30 p. m. Después de que la bodega cerraba, las actividades disminuían y casi nadie salía de su casa. Por otro lado, a finales del mes de mayo, la vigilancia de Domínguez había concluido y había sido analizada por Otilio. Una vez establecida la rutina y los itinerarios del objetivo, sólo faltaba escoger el sitio y la hora más conveniente para efectuar el secuestro.

En la última reunión entre BR y el FALN decidieron los últimos puntos de importancia:

1. La intercepción de Domínguez la realizarían tres miembros del FALN, acompañados por un miembro de BR.

2. La hora escogida sería entre las 6:30 y 7:30 de la noche.

3. El lugar seria el callejón Monteverde, cruce con calle

Miranda, El Paraíso.

4. La protección de la intercepción y el traslado del secuestrado al sitio de reclusión estaría a cargo de BR. De esta forma, si alguno de los participantes en la intercepción era capturado, no podría decir el lugar donde tenían recluido a Domínguez.

5. La reclusión estaría controlada por BR. Los guerrilleros que habían participado en la construcción del sitio de reclusión serían quienes custodiarían a Domínguez durante su cautiverio. Solamente los constructores de la baticueva conocerían la ubicación de la misma y siempre estarían con Domínguez. Además, no tomarían parte en la intercepción ni en el cobro del rescate.

6. El día fijado para el secuestro fue el 1 de junio de 1972.

Captura y liberación de Oswaldo Alcalá en Turmero 26 de mayo, 1972

El 26 de mayo, uno de los guerrilleros de Punto 0, llamado Oswaldo Alcalá, es detenido en el poblado de La Encrucijada por la Guardia Nacional, después de recibir un tiro en el tobillo; lo trasladan a la población de Turmero y lo internan en el cuartel de la policía. Turmero es un pueblo de unos 40,000 habitantes, situado a 80 kilómetros de Caracas.

Dos horas después, Rubén y Bottini, acompañados por un guerrillero conocido como Coco Liso, salen de La Victoria y llegan a Turmero. Viajan en un jeep color rojo.

Llegan al cuartel de la policía mostrando credenciales y portando armas largas; se hacen pasar por funcionarios de la DISIP y piden hablar con el prisionero. Una vez adentro, encañonan y desarman a los efectivos policiales, liberan al prisionero y se llevan el armamento consistente en 2 subame-tralladoras y 3 carabinas M-1, además de las armas cortas de los policías. En el camino los guerrilleros detienen un vehículo, lo toman y, abandonando el jeep color rojo, toman la autopista hacia Valencia.

La policía de Turmero se comunica con la DISIP en Caracas y Ie informa del suceso. Inmediatamente sale una comisión al mando del comisario Cristóbal, compuesta de 40 funcionarios en diez vehículos. La persecución se concentra en Valencia. Se pide cooperación estatal al ejército para montar alcabalas que impidan la salida (le los guerrilleros de la ciudad. Todos los

puntos de salida son controlados. Mientras tanto, los f uncionarios de la DISIP registran todos los hoteles y casas de huéspedes, sin ningún resultado. Se constituye un comando de operaciones en las oficinas de la DISIP en Valencia y todas las comisiones deberán emanar de ese comando.
Los guerrilleros son vistos en un barrio, en las afueras de Valencia.

Sin coordinar con el comando, una comisión de la Policía Estatal en un vehículo marca VW se dirigen al sitio. En el vehículo van 4 policías. En la acera hay un hombre sentado con una bolsa en la mano. La policía pasa despacio por su lado. Es Rubén, quien se levanta, saca la subametralladora de la bolsa y abre fuego. Rafael Bottini sale cíe su escondite y también dispara sobre el vehículo que recibe el fuego cruzado; todos sus ocupantes resultan muertos o heridos. El balance: Freddy Moreno Urbina y Juan Reyes, muertos; Pedro Alvarez y Alberto Mendoza, heridos.

Rubén y Bottini sacan a los moribundos del vehículo, los rematan en el suelo e inmediatamente abordan el VW y se marchan. Con el carro agujereado por los proyectiles, los vidrios destrozados y lleno de sangre, no podrán circular por mucho tiempo. Saben su situación: así no podrán pasar las alcabalas. A Rubén se le ocurre una idea y la pone en práctica.

Se dirigen a las oficinas de la Policía Técnica Judicial (PTJ) de Valencia. Todos los guerrilleros con sus armas abandonan el VW como a tres cuadras de la PTJ y caminan a pie hacia allá. Coco Liso y Alcalá esperan en una calle cercana, Rubén y el Loco Bottini se sitúan como a cincuenta metros de las oficinas, portan sus subametralladoras. Cualquiera que los vea pensará que son funcionarios de la PTJ. A las 5:00 p. ni., un funcionario de policía, conduciendo un jeep con las siglas de la PTJ, sale de la Central. Cincuenta metros más allá los dos hombres portando armas largas le hacen señas para que se detenga. El funcionario detiene su vehículo. Cree que son compañeros suyos. Rubén y Bottini lo amenazan con sus armas y abordan el vehículo. Piden que conduzca despacio; tres cuadras más adelante le están esperando Coco Liso y Alcalá, quienes también se introducen en el jeep. Con el vehículo de la PTJ y las credenciales del funcionario que llevan prisionero logran pasar, sin levantar sospecha. la alcabala que conduce a la carretera que va a Tinaco. Es así como los guerrilleros, después de libertar a Gilberto Alcalá y de enfrentar a la policía, ocasionándole dos muertos y dos heridos graves, logran romper el cerco y escapar.

Secuestro y reclusión de Carlos Domínguez

1 de junio, 1972

Llega el día programado para efectuar el secuestro. A la 1:00 p. ni. se reúnen en una casa de la urbanización El Cementerio, los cuatro miembros del PRV-FALN que tomarán parte en la primera fase: la intercepción del secuestrado. Son ellos: El Chino Daza, Larry, El Policía y el Negro Jimmy. Los tres primeros ejecutarán la intercepción y el Negro Jimmy actuará de apoyo al operativo.

BR también tiene listo su personal: El Ciego, Sonia y Segundo no tornarán parte en la primera fase, pero han sido, con anterioridad, entrenados por Raúl para intervenir en las fases subsecuentes.

Raúl, Pancho, Regis, Brito, Anzoátegui y Track realizarán una serie de traslados y cambios de vehículos que concluirán con la reclusión del secuestrado en la baticueva.

Las dos organizaciones sitúan las arreas y los carros que vana utilizarse. Previamente, los vehículos y el armamento han sido revisados, para asegurar que están en perfectas condiciones. A cada guerrillero, según su misión, se le ha asignado el armamento adecuado. Subametralladoras a los más expuestos, pistolas y revóleres al resto. Los carros han sido revisados, cauchos, baterías, encendido en general y los tanques de gasolina llenos.

Los hombres también estarán agrupados en "casas seguras" a las 4:00 p. ni. Si alguno de los secuestradores fallara, habría tiempo para sustituirlo. Ningún grupo sabe la misión de los otros. Solamente conocerá la parte que le toca. Todas las operaciones han sido minuciosamente ensayadas y no hay lugar a confusiones ni equivocación.

Otilio revisa de nuevo el operativo y no encuentra falla, ni nada qué cambiar. Una vez que se cerciora que todo está según lo programado y que no falta ningún combatiente, toma la carretera Panamericana y se dirige a la baticueva donde esperará al secuestrado... si todo sale bien.

Siete de la tarde. Domínguez, como de costumbre, sale de su casa. Viste pantalón beige claro, zapatos negros y su tradicional camisa blanca de mangas cortas. En su muñeca izquierda un reloj Rólex de oro. Conduce su Cadillac azul. Sin desviarse, ni detenerse en ningún lacio se dirige al callejón Monteverde a visitar a su amiga. Allí está montado todo el operativo BR-FALN para secuestrarlo.

Son las 7:15 p. ni. y ya casi es (le moche; el callejón Monteverde, cruce con calle Miranda es un sitio con muy poca actividad. Un vecindario de clase media. Los guerrilleros saben que Domínguez llega siempre allí cíe 7:00 a 7:30. Desde las 6:45 se encuentra estacionada una camioneta Chevrolet verde, modelo reciente; en su interior se encuentran El Chino Daza y El Policía; al volante Larry. A unos 15 metros están Raúl y El Catire Larralde en un Hillman blanco.

Los dos carros forman parte del grupo de intercepción; todos los integrantes son guerrilleros experimentados, veteranos de la guerrilla urbana con muchos años de clandestinaje y de operaciones subversivas.

Entra el Cadillac azul en el callejón Monteverde, Larry prende el motor y enciende las luces largas de carretera, las que dan de frente a Domínguez, dejándolo encandilado. La camioneta se le atraviesa obligándolo a frenar y detenerse. Se bajan El Chino Daza y El Policía y se aproximan al Cadillac. El Chino Daza, portando una subametralladora encañona a Domínguez por la puerta izquierda del carro, mientras El Policía lo hace por la parte derecha. Se identifican como fuuncionarios del DIM y, abriendo las puertas, hacen que Domínguez quede entre los dos, ocupando el asiento del medio. El Chino torra el volante y conduce hasta el callejón Miranda, por la calle Miranda, donde se encuentra un Chevrolet Impala. modelo 1966, color verde, con techo de vinyl negro. robado en la ciudad de Valencia para la operación. En éste esperan Pancho, Regis y Brito. Introdricen a Domínguez en el asiento posterior del vehículo. El Chino y el Policía se llevan el Cadillac y lo abandonan en la subida de Los Laureles, en El Paraíso, cerca de la Universidad Santa María.

El Chevrolet, conduciendo a Domínguez, sigue por la calle Miranda y toma la autopista "Francisco Fajardo", vía Petare. Para este transbordo sirve de protección el Fiat 2300, color rojo oscuro, donde viajan Segundo, el negro Jimmy y Raúl, quien se ha cambiado de vehículo.

En ese momento el pánico se apodera de Domínguez, quien ya se da cuenta de que va secuestrado. Trata de serenarse y de observar todo lo que está ocurriendo. Siente un pinchazo en el brazo izquierdo: el guerrillero Regis le ha inyectado una fuerte droga que comienza a surtir efecto casi de inmediato. Nada se habla, nada se pregunta. Observa los carteles luminosos de la autopista que comienzan a distorsionarse en luces de distintos colores, y se percata de que lo conducen vía Petare. Todo empieza a desaparecer de su vista, oye voces lejanas y entra en un estado de sueño agradable. Pierde el conocimiento...

A la altura de San Agustín, en el hombrillo de la autopista, efectúan un cambio de personal: Raúl pasa al Chevrolet Impala acompañado de Domínguez en el asiento trasero. Regis baja y se va en el Fiat 2300 el cual, al llegar al distribuidor de Valle Abajo, se desyía y cesa la protección al carro donde va el secuestrado.

El Chevrolet Impala, donde va Domínguez, sigue la ruta de la autopista hacia la vía Valle-Coche y sube por la entrada de la carretera Panamericana. En la bomba de gasolina que se halla del lado derecho de la vía lo están esperando Track y Anzoátegui, dentro de un Ford Fairlane 500, color verde botella.

El Chevrolet Impala es conducido por la carretera de Los Teques, seguido del Ford Fairlane 500 el cual, al recorrer 7 kilómetros aproximadamente, se pone delante del Chevrolet. Cuando faltan 2 kilómetros para llegar a la alcabala de Los Teques, ambos vehículos son desviados hacia un cruce al lado izquierdo de la Panamericana, por un camino de penetración muy angosto. Una vez recorridos 3 kilómetros, se detienen e introducen a Domínguez en una furgoneta VW de color beige, acondicionada para esconderlo.

Mientras se realiza este transbordo, Track en el Ford Fairlane verde, efectúa vigilancia: regresa a la autopista por el mismo camino de penetración y sale de nuevo a la Panamericana, como a 2 kilómetros rumbo a Los Teques. Allí retorna al sitio donde está la furgoneta y acompañado de Anzoátegui bordean la alcabala por el camino de penetración y salen de nuevo a la Panamericana. Allí, en la Plaza Bolívar, encuentran el camión de volteo de Track y efectúan el tercer y último cambio, colocando a Domínguez en la parte posterior del camión, tapándolo con una lona. De aquí se dirigen al caserío El Trabuco, donde se encuentra el sitio de reclusión.
Al llegar a la baticueva es noche cerrada y hay muy poca actividad en el sector. Ha llovido y la entrada de tierra de la casa está empantanada. Domínguez empieza a sentir que se le está pasando el efecto de las drogas. Sin embargo, sus piernas no lo sostienen y su visión es nebulosa. Lo sacan del camión y tienen que hacer grandes esfuerzos para ayudarlo a subir la pendiente de 6 ó 7 metros que conduce a la entrada de la casa. Otilio ayuda y dirige la operación. Una vez en la casa, lo llevan a la habitación donde está el agujero que conduce a la baticueva y lo introducen en él con muchísimo trabajo. Otilio y Alí penetran con Domínguez en el sitio de reclusión, le quitan su reloj Rólex de pulsera, sus lentes y sus zapatos. Le ponen unas zapatillas y lo acuestan en la pequeña cama.

En Caracas, los guerrilleros tomarán rutas y destinos diferentes. Esconden las armas y los vehículos y ellos mismos permanecerán escondidos, a excepción de los que tornarán parte en las fases siguientes de la operación: negociación con los familiares del secuestrado, cobro del rescate y liberación de Domínguez.

Una vez concluida la operación, los vehículos y las armas son trasladados de esta manera: Pancho se marcha en el Chevrolet Impala a Maracaibo. Regis entrega en San Bernardino a Brito el Fiat 2300 y un revólver calibre 32, un revólver calibre 38 y una subametralladora Uzi. Raúl continúa en el Ford Fairlane 500, donde lleva una subametralladora Madsen y una pistola Browning calibre 9 mm. y regresa a su escondite en las Minas de Baruta.

Mensaje de los secuestradores

En Caracas, la señora Domínguez recibe una llamada telefónica de los secuestradores, comunicándole que su esposo ha sido secuestrado, que avise a su hijo Carlitos para que recoja un mensaje que se encuentra cerca de la casa en un pote de jugos Yukery. También le advierten que no se comunique con la policía.
La señora, muy nerviosa, se da cuenta de que no es una broma. No hace preguntas. Inmediatamente se comunica con Carlitos y le transmite la petición de los secuestradores. Este se traslada a la residencia de sus padres y procede a buscar el pote de jugo, donde está el mensaje. La noche es oscura y tarda algún tiempo en hallarlo. Cerca de la entrada, pegado a la pared, hay un pote de jugo abierto, limpio; en su interior, un papel cuidadosamente doblado. Trata de leerlo en la oscuridad, pero le es imposible. Penetra de nuevo a la casa y rápidamente lee su contenido. El mensaje escrito a máquina explica con claridad las exigencias de los secuestradores. Al principio Carlitos se encuentra muy nervioso, no asimila lo que está pasando y no entiende bien, Lee el mensaje varias veces, dándose cuenta de los pasos que deberá seguir para salvar la vida de su padre.

Carlitos es un j oven de 36 años, alto, bien parecido, casado, con dos hijas; es el único hijo legal de Carlos Domínguez, quien tiene varios hijos de distintos amoríos, a los cuales atiende, mantiene y quiere: pero su preferido es el hijo de su matrimonio, Carlitos. Este a su vez profesa gran cariño a su padre y está muy unido a él.
Inmediatamente procede a poner un trapo rojo en las ventanas frontales de la casa, para indicar así a los secuestradores que sus condiciones y exigencias son aceptadas.

A continuación, copia textual del original del mensaje de los secuestradores:

Señora Domínguez, informamos a Usted, que hemos secuestrado al Señor Carlos Domínguez para exigir un rescate de Bs. 5.000.000 (Cinco Millones). De no cumplirse con este rescate, procederemos a ejecutarlo, así que dejamos en vuestras manos la decisión sobre la vida o muerte de su marido.

A continuación precisaremos algunas condiciones y recomendaciones. Las no previstas en esta carta, las haremos llegar en futuras correspondencias.

1. Deben comprometerse a no avisar a la policía y a manejar estas negociaciones en secreto. Si violan esta condición, su familiar corre riesgo de morir. Afirmamos categóricamente que de llegar el ejército al sitio donde lo tenemos, no tendrá ninguna oportunidad de sobrevivir. Por otra parte, en la medida en que ustedes ayuden a resolver rápido el problema, habrá mayores posibilidades de que logren rescatar a su familiar. Vean cómo en casos anteriores la policía argentina dificultó el pago para rescatar a Salustro y las consecuencias que ello tuvo.

2. Pueden inventar para todos los conocidos la excusa (le que el Señor Domínguez está enfermo o anda de viaje para el interior o cualquier otra excusa que ustedes consideren conveniente y que justifique su ausencia.

3. La obtención del dinero y su retiro deben hacerlo también en secreto y sólo enterando a los familiares cíe mayor confianza que sean imprescindibles para ello.

4. No vamos a admitir excusas fabricadas de acuerdo con la policía, tales como que no tienen el dinero (sabemos bien de las posibilidades), que no encontraron las estafetas, etc., y todas las tácticas dilatorias que acostumbra aconsejar la policía. Le recomendamos que no intenten jugar con nosotros, por cuanto ante el descubrimiento de que ustedes están colaborando con la policía, procederemos sin vacilaciones de ningún tipo, a ejecutar al secuestrado. Igualmente si por colaboración de ustedes llegara a caer alguno de nosotros en manos de la policía o si llegaran a entrabarse las negociaciones de tal manera que no fuera posible obtener el rescate en el tiempo previsto. Estaremos preparados para cualquier trampa. No nos confiaremos. Intentar engañarnos es condenar a muerte a su familiar. No vamos a extendernos en explicaciones, pero quede claro que dominamos a perfección los procedimientos de la policía y no van a lograr desbaratar esta operación. Su familiar permanecerá fuertemente vigilado y con toda la zona minada. No vayan después a lamentarse, ni cargar a nuestra cuenta el muerto. Están advertidos.

5. El dinero deben retirarlo y ubicarlo en la casa de un amigo de confianza y de relaciones poco conocidas con ustedes. Esto para facilitar los trámites del rescate. A dicha casa no deben ustedes llamar por teléfono ni tampoco a la inversa. Tampoco deben visitarse. Ese señor debe tener una fórmula (contraseña) para que le entregue el dinero a alguien que ustedes envíen. Ese alguien lo indicaremos en futura oportunidad y a él le indicaremos día, forma y hora de entregar el dinero.

6. El dinero debe estar listo en un plazo no mayor de 72 horas. Debe estar fraccionado así: 3.000.000 (tres millones) en billetes de 100: 1.000.000 (un millón) en billetes de 500 y 1.000.000 (un millón) en billetes de 50 dólares. Deben hacerse pacas de 100.000 Bs. Este dinero no debe estar marcado ni seriado. Procederemos antes de soltar al rehén a probar su convertibilidad y reactivaremos en busca de marcas o de cualquier indicio que pueda orientar a la policía a nuestra captura. Dominamos todos los procedimientos usuales y tenemos los activantes a mano. Les precisamos que sólo después de 5 (cinco) días de recibido el dinero pondremos en libertad a su esposo.

7. Al tener el dinero listo y estar en condiciones de entregarlo, deben derramar un pote de pintura blanca que manche parte de la calle y de la acera de la avenida Páez del Paraíso exactamente frente al Pedagógico. Esta pintura debe ser regada entre las 7 y 9 horas pasado meridiano; esto es para agilizar los tratos y tiene su razón en la posibilidad de que consigan el dinero antes de las 7 horas.

8. El plazo de 72 horas no es prorrogable, ni tampoco negociable el monto del rescate. Sabemos que ustedes lo pueden obtener en ese tiempo.
Nuestros mensajes irán acompañados de cartas del Sr. Domínguez o de efectos personales que lleve en el momento de la captura. Le decimos esto para evitar que la policía trate de enredar las cosas haciéndose pasar por nosotros.

9. 1 a correspondencia deberá ser recogida rápidamente.

10. Para las llamadas por teléfono, nos identificaremos como Júpiter; igual para las cartas. No debe comentar con nadie sobre este aspecto.

11. Caso de que por razones de la operación la policía estuviere ya enterada, antes de ustedes recibir la carta, deben exigirle al gobierno públicamente, que no controlen ninguno de sus teléfonos, que le suspendan la vigilancia a todas sus casas y sitios de trabajo y que no hagan ninguna gestión por localizar al secuestrado. Es decir, deben exigir que se les permita cumplir con las condiciones aquí señaladas para pagar el rescate.

12. Le recomendamos que para las cuestiones relativas al rescate no hablen por teléfono, ni siquiera en el caso de que la policía no está enterada. De la discreción de ustedes depende que todo sea más rápido y seguro.

13. Una vez recibida esta carta y aceptadas las condiciones deben poner un trapo rojo en las ventanas frontales de su casa.

14. Cumplidos los trámites arriba señalados, esperen por nuevas instrucciones.

Asignan el caso al comisario Luis Posada 2 de junio de 1972

Carlitos pasa la noche sin dormir. No sabe qué hacer y necesita comunicarse con alguien de confianza para que lo aconseje. Antes de que amanezca se comunica con Carlos Gasperi Landaeta, íntimo amigo de su padre. Lo cita en su casa, le enseña el mensaje y lo pone en conocimiento de los pasos dados. También llama al odontólogo Héctor Lemoine y a Carlos Guillermo Maneiro Rivero, ambos amigos de confianza de la familia.

Todos están de acuerdo en que lo más importante es salvar la vida de Carlos Domínguez y, por lo tanto, seguir las exigencias de los secuestradores.

Alas 12:00m., Carlitos va al Banco Venezuela, se entrevista con Carmelo Lauria, Héctor Domínguez García e Idilio Sosa Martín. Les expone el caso. Los banqueros acceden a proporcionarle el dinero requerido, pero tienen dificultad en conseguir la cantidad en dólares que piden. Le aconsejan que se comunique con la policía. Del banco, Carlitos sale para el Ministerio del Interior, donde pide una entrevista con el Ministro. Dr. Nectario Andrade Labarca. Le dice que su padre ha sido secuestrado. El Ministro de inmediato llama a su Jefe de Policía, Dr. Remberto Uzcátegui. Escuchan el relato de todo lo ocurrido y prometen mantener absoluta discreción, limitando la acción policíaca al mínimo, hasta tanto no esté liberado el secuestrado.

El secuestro, sobre todo el secuestro político, lo realizan las organizaciones subversivas con doble fin; el propagandístico y el económico. Cuando hay un secuestro en el país, se movilizan y agrupan todas las fuerzas policíacas para combatirlo. Se crea un comando antisecuestro al mando de un funcionario de alta jerarquía de la DISIP, generalmente un comisario jefe de división general. Las demás policías se ponen a sus órdenes y atienden sus requerimientos. Por ejemplo, la policía encargada de los delitos criminales, la PTJ, pondrá a disposición y bajo requerimiento los departamentos de dactilocospía, grafología, homicidio, etc., realizará encuestas, pesquisas e investigaciones.

También los jefes de divisiones del cuerpo se pondrán a disposición del comisario asignado.

El Dr. Uzcátegui regresa a la DISIP e inmediatamente convoca a una junta de jefes de división. Acuerda que se me asigne el caso del Secuestro de Carlos Domínguez. En aquel tiempo ocupo el cargo de Jefe de la División General de Seguridad, a la que están adscritas la División de Vigilancia Estática y Dinámica, la de Medios Técnicos, la División de Armamentos, la de Protección de Personalidades y la División de Seguridad Interna.

Llamo a mi adjunto, el subcomisario Hernán, comenzamos a analizar lo sucedido y a programar una serie de operaciones.

Recibimos copia del mensaje de los secuestradores y estamos al tanto de que esa misma tarde, de 7:00 a 9:00 p. m., Carlitos derramará un pote de pintura blanca que manche parte de la calle y la acera de la avenida Páez del Paraíso, exactamente frente al Centro Pedagógico; de esta forma indicará a los secuestradores que se siguen todas sus instrucciones y que el dinero será conseguido en el plazo estipulado. Tenemos muy poco tiempo para planificar una operación discreta para cuando la pintura sea derramada.

La División General de Inteligencia, a cargo del comisario Ernesto y la División General de Operaciones pondrán sus divisiones y sus efectivos a disposición de la División General de Seguridad, encargada del caso. Es así cómo tendré la cooperación de la División de Fuentes Vivas (Informantes), a cargo del comisario Arnoldo y la División de Análisis, a cargo del comisario Francisco.

También pido la cooperación de la Policía Técnica Judicial, que me envía a los comisarios Tito Vera Ruiz, Rafael Fragachan, Luis Leal Colón, Dimas Oliveros y José Antonio González, y alrededor de 30 funcionarios.

Establezco el comando antisecuestro en el tercer piso de la sede de la DISIP, donde está instalada la Dirección General de Seguridad.

La actividad que se desarrolla no puede mantenerse con la discreción que deseamos. Tampoco existe secreto entre tantas personas y pronto se filtrará en los medios de comunicación que el industrial Domínguez ha sido secuestrado.

Señalo una reunión para el siguiente día en mi oficina a las 8:00 de la mañana, a la que deberán asistir los jefes de divisiones y los comisarios de PTJ, para discutirlas acciones a seguir y asignar responsabilidades en las distintas áreas que cubrirá la investigación.

Apresuradamente preparamos la primera operación para cubrir los acontecimientos que tendrán lugar esa misma tarde dentro de muy pocas horas,

Rubén y el Loco Bottini mueren en combate contra la DISIP

2 de junio de 1972

Frente a la Quinta Anácar, propiedad del industrial Domínguez, se encuentra el Banco del Centro Consolidado. Se ha recibido información de que los guerrilleros de Punto 0, específicamente su jefe Rubén y su lugarteniente, el Loco Bottini, tenían un contacto en el banco (un empleado) y planeaban efectuar un asalto.
Se establece una vigilancia estacionaria. Cuatro funcionarios se encuentran en los alrededores, haciéndose pasar por vendedores ambulantes.

El secuestro de Domínguez, efectuado la noche anterior, todavía no ha salido en la prensa, más, la noticia ya se filtraba en los medios de comunicación y los alrededores de la residencia de Domínguez se encuentran llenos de periodistas.

A la 1:00 p. m. se acerca un Hillman blanco, placas 20.5683 y se dispone a estacionar frente al banco. En su interior, los funcionarios reconocen a Rubén y Bottini, quien conduce el auto. En el piso del carro llevan un maletín abierto con una subametralladora Beretta, con varios cargadores, dos granadas de fragmentación M-26 y una pistola 45. Los funcionarios les dan el alto apuntándolos con sus armas. Rubén levanta la subametralladora y trata de hacer fuego, pero no puede accionarla. Ambos guerrilleros reciben fuego cruzado de los funcionarios de la DISIP y mueren al recibir numerosos impactos; al registrar sus bolsillos, se encuentran los recibos de alquiler de dos casas: una en Caracas y la otra en La Victoria, ambos alquileres fueron pagados el día anterior. Una comisión se dirige a la casa de Caracas, situada en la urbanización Petare; está vacía, pero se encuentran dos fusiles Fal, propaganda subversiva y varios documentos.

Al día siguiente otra comisión de la DISIP, auxiliada por funcionarios de la PTJ, sale para La Victoria para allanar la otra casa.

Con la muerte de Rubén y el Loco Bottini, Punto 0 sufre un rudo golpe. Sus cuadros andan en desbandada. Próximamente se sucederán otros enfrentamientos y detenciones, que dejarán prácticamente aniquilada su unidad guerrillera. Un fracaso más del dictador cubano al intentar, esta vez con guerrilleros venezolanos, derrocar por la fuerza de las armas, el gobierno legalmente constituido del Presidente Rafael Caldera.

Combate con Punto O en La Victoria.

Mueren cinco guerrilleros

2 de junio de 1972

En los bolsillos de Rubén aparece un papel con una dirección: Calle Norte, Dr. Anselmo Cerro entre las  Páez y Félix María Paredes, en La Victoria, que es 1-111 pueblo de unos 40 mil habitantes, situado a unos 50 kilómetros de Caracas.

Al día siguiente, como a las cuatro de la tarde, una comisión compuesta por tres patrullas de la PTJ y dos carros de la DISIP salen de Caracas hacia La Victoria para allanar la casa. Entre los funcionarios que ocupan las unidades hay cuatro subametralladoras y dos escopetas, sin mucho parque adicional. No van preparados para un combate de gran magnitud, sino para un allanamiento y una posible detención.

La comisión llega a La Victoria alas 5:15. ubican la casa que tienen el número 15-17. El inmueble se encuentra como a unos veinte metros del Hospital "Pedro Lazo". Es una casa vieja de mampostería, con grandes Ventanales, con puertas de madera y un jardín estrecho que la rodea. Está en un barrio antiguo de casas viejas, construidas una al lado de otra sin uniforumidad. La acera es muy estrecha y la calle que separa una acera de la otra es angosta, con capacidad para dos vehículos. La casa no tiene salida por detrás, solamente por la puerta de enfrente. Tiene dos ventanas al lado izquierdo, que dan al jardín.

La comisión estaciona las unidades en las cercanías de la casa, se bajan los funcionarios y se dirigen a la puerta de entrada.

Dentro de la casa hay cinco hombres y una mujer con un niño pequeño, de meses. La mujer es Brenda Esquivel, la concubina de Rubén, que tiene al niño durmiendo en una cuna portátil de lona y aluminio. Los guerrilleros se encuentran "enconchados", pues ya saben de la muerte, el día anterior, de su jefe Rubén y de su lugarteniente Rafael Bottini. Consideran la casa segura; sin embargo, han llevado al escondite dos fusiles Fal y dos subametralladoras; también tienen varias granadas de fragmentación M-26. Hay alimentos para permanecer en la casa por varios días.

Los funcionarios tocan la puerta y una voz pregunta:

-¿Quién es?

-Abran que es la policía.

Desde la ventana, que está medio abierta, lanzan dos granadas y los funcionarios se cubren detrás de las patrullas.

Una de las granadas explota debajo de una patrulla y sus fragmentos hieren a tres policías de la PTJ. Comienza un nutrido tiroteo. Los guerrilleros disparan ráfagas de Fal: los proyectiles 7.62 mm. rebotan en el asfalto y en las paredes, haciendo insostenible y peligrosa cualquier cubierta. Las balas 9 mm. de las subametralladoras de la policía no tienen efecto contra las paredes de la casa; solamente penetran en la puerta de entrada y las ventanas con puertas de madera, pero hacen imposible la salida de los guerrilleros. Se oyen gritos desde dentro del inmueble pidiendo la tregua. Cesan los disparos y se escucha una voz que dice:

-Hay una mujer y un niño, déjenla salir.

Se da permiso para que salga la mujer, a la vez que se les pide que se rindan. Sale Brenda con el niño en los brazos y corre a refugiarse al hospital. De nuevo disparan los guerrilleros rechazando la rendición y de nuevo comienza el tiroteo. Se abre la puerta y un guerrillero, disparando un Fal, trata de salir, pero es alcanzado por varios proyectiles y cae herido, con la mitad del cuerpo fuera de la casa; sus compañeros lo recogen y lo meten en la casa. Las municiones de la policía comienzan a escasear y se ordena economizarlas para utilizarlas en cualquier intento de salida de los guerrilleros.

Por la carretera, que pasa como a unos ,150 metros de la contienda, va un camión lleno de soldados. Al mando de la tropa está el teniente Marco Tulio Meneguerre. Un funcionario de DISIP ve que el camión se detiene al escuchar el tiroteo y le hace señas mostrándole el carnet y le explica la situación. El teniente desmonta la tropa. Lleva los soldados frente a la casa y los sitúa en posición de combate. Los soldados disparan con sus fusiles Fal desde sus posiciones. Los proyectiles penetran las ventanas y las puertas, destruyéndolo todo. Un guerrillero sale al jardín por una de las ventanas y cae acribillado a balazos. Continúa el tiroteo con gran intensidad, pero los guerrilleros ya no contestan el fuego. Se ordena un alto al fuego y se esperan unos minutos. Silencio absoluto. Se decide penetrar al inmueble. El impacto de las balas ha destrozado todo. Hay un guerrillero muerto boca abajo, en su mano sostiene una metralleta. Dos guerrilleros más agonizan y son trasladados al hospital cerca no, donde mueren minutos más tarde. En el mismo hospital se les presta atención a los funcionarios heridos de la Policía Técnica Judicial.

Los guerrilleros muertos fueron identificados como: Luis Eduardo Colls González (a) Jimmy, José Elio Sánchez Romero (a) Freddy, Francisco Edmundo Hernández Cruz (a) Rigoberto; dos guerrilleros más no fueron identificados.

Cómo sucedieron los hechos

3 de junio de 1972

El Comando Antisecuestro queda establecido en mis oficinas del tercer piso. El tercer piso de la DISIP está aislado de los demás departamentos. Una reja de hierro con cerradura especial, limita el acceso, que solamente se le permite a personas autorizadas. La distribución es la siguiente: en un ala del piso se encuentra mi oficina, con un privado para mi secretaria Matilde; en mi oficina tengo un archivador de seguridad, donde guardo papeles y documentos secretos y privados y varias armas personales y deportivas. Al final de la oficina está una habitación con baño y aire acondicionado, donde duermo cuando el trabajo no me permite ir a mi casa o cuando las operaciones se prolongan hasta altas horas de la noche. En esa misma ala se encuentra un salón con un equipo de transmisiones especiales y varias pequeñas mesas con máquinas de escribir. Es la sala de la División de Vigilancia Estática y Dinámica. Aquí, diariamente, los funcionarios se reúnen con el subcomisario Hernán Reyes, que les señala el objetivo a vigilar. Al final del trabajo los funcionarios elaborarán un informe escrito. En la otra ala se encuentra el departamento más secreto de la División General de Seguridad, el recinto de la División de Medios. El comisario Alí guarda celosamente, y auxiliado por sus técnicos, equipos interceptadores de teléfonos, transmisores pequeños incrustados en objetos diferentes como ceniceros, cámaras con lentes gran angular escondidos en maletines. carteras, etc., para tomar fotografías sin ser notado y numeroso equipo sofisticado que ayudará a la investigación. Otra división que está ubicada en el mismo piso y bajo mi control, es la de armamentos. Zavala tendrá el control de las armas del Cuerpo. Los funcionarios tendrán asignada permanentemente su arma de reglamento y podrán pedir subametralladoras y escopetas según la necesidad de su misión. Cada arma tiene una tarjeta, que será llenada y firmada por el funcionario a quien se le asigne. La Brigada de Explosivos, que también está bajo mi control, por su naturaleza y por poseer vehículos o carros antioombas, está ubicada en los sótanos del edificio. El subcomisario Carlos Fabri tendrá a su cargo la jefatura de la división. Otra división asignada a mi cargo, cuyas oficinas están ubicadas en el tercer piso, es la de Protección a Personalidades, cuyo jefe es el subcomisario Diógenes Castotello. Desde esa oficina, ubicada en el tercer piso, Castotello coordina la protección que se da a dignatarios, políticos, etc. Bajo su control está personal, armamento adecuado y varios vehículos. Como su labor no es secreta, usa las comunicaciones de la central del Cuerpo. Yo quedo al mando de la operación y distribuyo responsabilidades.

El comisario Ernesto, Jefe de la División General de Inteligencia, tendrá a su cargo el análisis de todo el material proveniente de las investigaciones, pesquisas, información obtenida por medios técnicos como las intercepciones telefónicas, la microfonía, fotografías operativas, etc., operaciones de vigilancia y seguimiento, fuentes vivas (informantes), auxiliado por sus dos jefes de divisiones: el subcomisario Arnoldo, Jefe de la División de Control y Manipulación de Informantes y por el subcomisario Francisco, Jefe de la División de Análisis, Síntesis y Difusión.

El subcomisario Arnoldo se reunirá con sus oficiales del caso, controladores de informantes, pidiéndoles presionar a sus fuentes para que traten de obtener cualquier información relacionada con el secuestro.

El subcornisario Francisco suspenderá los trabajos habituales de los analistas y los pondrá exclusivamente a trabajar en la investigación del secuestro. Cualquier información, mensaje enviado por los secuestradores, grabación de conversaciones telefónicas o cualquier información obtenida por distintos medios, será inmediatamente sometida a análisis, comparada con otras informaciones, evaluada y, posteriormente, enviada al comando antisecuestro.

El subcomisario Hernán Reyes tendría a su cargo las operaciones de vigilancia estática y dinámica. Sus hombres estarán activos las 24 horas. Su labor se extenderá a vigilar a familiares y amigos del secuestrado, posibles sospechosos y cualquier otro objetivo que se derivara de la investigación. Así, por ejemplo, cuando por el teléfono intervenido de la familia Domínguez, se recibía una llamada de los secuestradores, pidiendo la movilización de Carlitos a recoger mensajes, inmediatamente se le comunicaba a Hernán, quien ponía en movimiento a sus hombres para seguirlo a prudencial distancia. Tomaban nota de todas las actividades del sitio donde se recogía el mensaje: placas de los carros en circulación, carros estacionados, etc., con la esperanza de detectar algún vehículo o sujeto cuya presencia se repitiera en dos o más ocasiones.

El comisario Rafael Fragachan, de la PTJ, era el encargado de oír las grabaciones de las interceptaciones telefónicas provenientes del teléfono de la familia Domínguez hechas por los secuestradores.

Se le había acondicionado una oficina a prueba de ruido. Oía una y otra vez la cinta grabada, tratando de detectar algo en la voz del secuestrador y los ruidos que lo rodeaban cuando hablaba, que lo condujera a identificar al sujeto o al lugar de donde se hacían las llamadas; el tono de la voz, el estado anímico, la fraseología usada, poco a poco iban ayudando a formar un perfil del que realizaba las llamadas.

A los comisarios de la PTJ, Luis Leal Colón, Tito Vera Ruiz y José Antonio González correspondería la labor de pesquisas. Su tarea se iniciaría cuando se pagara el rescate. Utilizando los funcionarios de PTJ que habían sido asignados al caso, iniciarían una serie de investigaciones y pesquisas sobre los recaudos y las informaciones obtenidas.

El subcomisario Alí, Jefe de la División de Medios Técnicos, serviría de apoyo a las operaciones e investigaciones realizadas por las divisiones operativas e investigativas, proporcionando técnicos y equipos en microfonía, cerrajería, telefonía, fotografía operativa, etc. La instalación de micrófonos ocultos, la intercepción de teléfonos, abrir candados y cerraduras, tomar fotografías con cámaras ocultas y en condiciones críticas o especiales, eran los trabajos que realizaban sus operadores y especialistas.

Cualquier información de importancia seria transmitida al director Dr. Remberto Uzcátegui. También tendría dos reuniones diarias y reuniones con el director para informar del progreso de las investigaciones y todo lo relacionado con el secuestro.

Operación Pintura Blanca 2 de junio de 1972

La avenida Páez del Paraíso, donde Carlitos derramará la pintura blanca para indicar a los secuestradores que está dispuesto a pagar el rescate, es una avenida ancha de dos vías, con un tránsito muy intenso. Los secuestradores habían escogido las horas comprendidas entre las 7:00 y 9:00 de la noche para que la pintura fuera derramada. Se pidió a Carlitos que lo hiciera exactamente a las 8:00 p. m.

A las 7:30 fueron situados estratégicamente, sin llamar la atención, 5 hombres en cada vía de la avenida. El comisario Cristóbal en persona se ocuparía de esta parte de la operación. Los funcionarios, dos por vía, auxiliados por grabadoras, tomarían las placas de todos los vehículos que pasaban frente al sitio. Cada quince minutos eran relevados. A las 8:00 llegó Carlitos y derramó la pintura según lo convenido. La operación se prolongó de 7:30 a 8:30. 0 sea, media hora antes de derramar la pintura y media hora después de derramada. Se tomaron las placas de unos 800 vehículos.

Mientras el grupo dirigido por Cristóbal tomaba las placas en la avenida Páez del Paraíso, Francisco disponía todo lo necesario para la segunda parte de la operación. Las oficinas de Tránsito habían sido habilitadas y un grupo de funcionarios trabajarían hasta altas horas de la noche, identificando en sus archivos las placas de los vehículos reportados.

A las 9:00 llegó Cristóbal a la DISIP e inmediatamente ordenó pasar a máquina los números de las placas obtenidas: la lista es enviada a Francisco quien, junto con su personal, se traslada a las oficinas de Tránsito y proceden a la identificación de cada una de las placas.

Al identificar las placas se puede obtener: nombre y apellido del propietario, así como su número de cédula de identidad y dirección. También se obtendrá marca, tipo, color, añoy modelo del vehículo. En cuatro horas se identificaron todas las placas de la lista. De las oficinas de Tránsito, Francisco se traslada a las oficinas de Identificación y Extranjería (IDENTEX), que también han sido previamente habilitadas para trabajar durante la noche y la madrugada. Lleva 800 nombres con sus cédulas de identidad y procederá a completar su identificación y correspondiente fotografía de cada uno de ellos. La operación se prolonga desde la 1:00 hasta las 9:00 de la mañana.

Con los vehículos y sus propietarios identificados se procedió a compararlos con los archivos de la DISIP, PTJ, DIM y del Ministerio de Relaciones Exteriores, tratando de encontrar algún nombre con antecedentes o asociado a los grupos subversivos. Se hizo una eliminación de nombres conocidos, mujeres de cierta edad y ancianos y se trabajó sobre unas 200 personas ubicando sus direcciones, vehículos y descartado á los menos sospechosos. La operación, con todo su esfuerzo, no arrojó ningún resultado positivo.

Operación Beeper 2 de junio de 1972

Carlitos coopera con la policía. A pesar de todo, lo mantenemos bajo estrecha vigilancia. También son vigilados algunos de sus familiares y su íntimo amigo Carlos Gasperi. Los equipos de vigilancia, dirigidos por el subcomisario Hernán trabajan con eficiencia en jornadas agotadoras de 12 horas, evitando ser detectados tanto por las personas a quienes siguen y vigilan, como por los secuestradores.

Esa noche, a las 8:30 en el Hotel Caracas Hilton, se celebra una reunión a la que asistimos Carlitos, el Dr. Uzcátegui y yo. Se han tomado todas las medidas de seguridad. Nos reunimos en una habitación del hotel.

Tenemos en nuestro poder dos maletas traídas de Estados Unidos con potentes transmisores (beeper) incorporados. Están escondidos de tal manera, que se hace imposible detectarlos. Emitirá una señal que puede ser captada desde un vehículo o helicóptero a varios kilómetros de distancia.

Le entregamos las maletas a Carlitos; le mostramos cómo activar la batería del transmisor que tiene 8 días de duración y, después de muchos discutir, conviene en enviar el dinero del rescate dentro de las maletas.

De esta forma, una vez pagado el rescate y liberado el secuestrado, la policía podría ubicar a los secuestradores por la señal emitida a través del transmisor que llevan las maletas.

Los secuestradores piden a Carlos Gasperi que sirva

de mediador para el pago del rescate

3 de junio de 1972

A las 7:00 p. m., Carlos Gasperi, amigo íntimo de Carlos Domínguez, cuyo teléfono está intervenido por la policía, recibe una llamada telefónica de los secuestradores. Una voz grave, pausada, le indica el lugar donde hay un mensaje para él. En una plaza pequeña cerca del Automercado Central Madelrense, en la urbanización El Marqués, recoge un pote vacío de jugos Yukery, en cuyo interior hay un mensaje; en éste le piden que sirva de intermediario para el pago del rescate. Regresa a su casa y a las 7:30 p. m., después de haber leído el mensaje, recibe una nueva llamada de los secuestradores. Carlos Gasperi accede.

La cinta grabada con la conversación telefónica es enviada a la DISIP. El comisario Fragachan, en su oficina a prueba de ruidos, trabaja sobre ella. La voz grave del secuestrador tiene lo que parece ser un ruido de fondo. Se escucha como si fueran olas batiendo sobre la playa.

Durante varias horas, Fragachan trata de identificar el sonido, es necesario comprar un equipo más sofisticado que reproduzca con mucha fidelidad la grabación. El sonido es identificado como un defecto en la respiración de secuestrador.

Carlos Gasperi se pone en contacto con Carlitos y lo informa de todo lo sucedido. Le entrega las dos maletas conteniendo los cinco millones de bolívares. Le ayuda a montarlas en su camioneta y lo acompaña hasta su casa. Esa noche el dinero dormiría en su casa. La intercepción telefónica y el seguimiento que se le hace a Carlitos, nos pone al tanto de todos los pormenores. Se establece una vigilancia desde el apartamento de un edificio que queda enfrente de la quinta donde vive Carlos Gasperi. Personalmente paso largas horas en vigilancia. Tememos que los secuestradores, o alguien que sepa que el dinero está allí, sin protección, asalte la casa. además de la vigilancia establecida, le damos protección al dinero... voy varias veces al puesto de observación a recoger novedades.

5 de junio de 1972

A las 11:00 a. m. Carlos Gasperi recibe otra llamada de los secuestradores, y le indican que recoja otro mensaje en el mismo sitio. En el mensaje le piden que se dirija a la ciudad de Maracaibo, donde se le darán nuevas instrucciones para el pago del rescate. El mensaje es muy detallado y muy complicado. Carlos Gasperi tiene miedo de las instrucciones tan difíciles de seguir.

A continuación copia del mensaje enviado por los secuestradores:

Sr. Carlos Gasperi: en ésta van las instrucciones que Ud. debe seguir meticulosamente para efectuar el pago del rescate:

1. Usted debe colocar el dinero en tres maletas de un mismo conjunto, bien ajustadas las maletas para que no se mueva dentro de ellas. Sobre las bolsas, cubriendo el dinero, colocará alguna ropa ligera de forma que no aumente excesivamente el peso de cada maleta. Las maletas deben ser de material resistente y con muy buenos dispositivos de cierre; existen algunas a las cuales se les pueden colocar candados de seguridad. Esto con el fin de evitar que se abran accidentalmente o que cualquier maletero la abra clandestinamente. En todo caso, usted es el responsable por la seguridad del dinero, así que puede aplicar otras medidas adicionales a las que aquí le indicamos.

2. Usted debe tomar el primer vuelo que sale para Maracaibo el día martes 6 de los corrientes. Partirá del aeropuerto de Maiquetía. Previamente debe tomarlas máximas precauciones para evitar seguimientos, etc., para no delatarse en los seguimientos tenga esto en cuenta. Igualmente, debe investigar previamente la ruta hasta el aeropuerto de forma que no estén registrando maletas. Lo mismo debe hacer en el propio aeropuerto.

3. Los pasajes debe comprarlos previamente; no los compre personalmente; mande a su hija u otra persona de su absoluta confianza.

4. En su traslado hasta el aeropuerto puede ir acompañado de familiares y amigos de absoluta confianza.

5. Para esto movimientos no utilice vehículos propios o de amigos conocidos.

6. Lleve un pantalón de color gris claro y una guayabera del mismo color. Su señora debe llevar un traje color verde.

7. Al llegara Maracaibo, hospédese en el Hotel D'Ascoli, cuya tarjeta le enviamos, el cual está situado en la avenida 17 (Rafael Maria Baralt), N° 76-40, Tf. 71304. Allí debe registrarse a su nombre.

8. En el hotel debe permanecer en condiciones de salir inmediatamente, pues se le hará una llamada telefónica a las 19 hs. (7 p. m.), preguntando por usted. Tan pronto tome el teléfono diga: "hola, es Carlucho". Nosotros responderemos: "hola, es de parte de Domingo". De inmediato se le indicará el lugar preciso al cual usted debe trasladarse inmediatamente para recoger un mensaje nuestro. Mientras menor sea el tiempo que gaste en apoderarse de nuestra nota, tanto más seguro será el procedimiento.

9. Apenas llegue a Maracaibo, proceda a alquilar un automóvil Volkswagen de color amarillo o azul. Esta operación debe hacerla en Zuvuca, cuyo tf. es: 22233. El automóvil usted lo debe estacionar frente al hotel donde se va a hospedar.

10. En Maracaibo debe cerciorarse también de que no es seguido.

11. En el hotel usted debe mantener bajo permanente control las maletas.

12. Cuando salga a recoger nuestro mensaje, deje a su señora con las maletas y con las habitaciones bien cerradas con llave y una señal especial para cuando usted regrese de forma que su señora sepa que es usted quien llega.

13. Tan pronto usted reciba este mensaje, el señor Carlos Domínguez hijo debe convocar a los periodistas y declarar que "ya el dinero fue entregado a los secuestradores, quienes lo exigieron ea dólares, libras esterlinas y pesos colombianos. No podemos revelar absolutamente ningún otro detalle pues estamos en espera de que nuestro padre sea puesto en libertad muy pronto".

14. Si ya el "compinche" del Sr. Carlos Domínguez recibió algunas cartas que le enviamos, utilicen de todas formas las claves que son indicadas allí. La referencia al Sr. John Pickereng tiene también validez para usted, en el caso de que las medidas aquí indicadas resulten improcedentes. Esta clave consiste en los siguiente: si todas las vías para establecer enlaces entre ustedes •y nosotros resultan interceptadas, ustedes pondrán por Noti-Rumbos y Radio Continente, un anuncio que debe repetirse en la mañana, a mediodía y en la tarde con el siguiente texto: "Se agradece al Sr. John Pickereng llamar al teléfono xxxxx para asunto que le concierne". Las xxxxxx serán sustituidas por un teléfono completamente seguro.

15. En el mensaje que se le dejará en Maracaibo, se anexará una nota del Sr. Domínguez, donde dice textualmente:
"Todo listo para pagar", y firmado con sus dos firmas (la normal y la de conforme).

16. En caso de que se presente algún retardo en la llamada, usted debe permanecer en el Hotel D'Ascoli por lo menos hasta el miércoles 7 por la noche.

17. Le informamos que la salud y el estado de ánimo del Sr. Carlos Domínguez, son bastante buenos. Ha superado la afección gripal y tan sólo lo molesta ocasionalmente su tos crónica. No deben preocuparse mucho por la atención que él requiere, pues estamos en capacidad de prestársela tan pronto como la necesite.

Díganle al "compinche" del Sr. Domínguez que esté pendiente pues de un momento a otro le puede llegar un mensaje que le enviamos por otra vía.
Les informamos que enviamos un primer mensaje por intermedio del médico de la familia. Creemos que fue interceptado así que desahuciamos esa vía. El mensaje constaba de una nota nuestra y otra del Sr. Domínguez para Héctor y la Sra. Ana, acompañado de una fotografía que cargaba en su cartera. Esto deben tomarlo en cuenta pues dentro de la policía abundan los que tienen apetencias por el cobro.

El Sr. Domínguez aspira a que en el curso de esta semana como máximo, sea todo resuelto. Igualmente nosotros aspiramos a que todo se resuelva con prontitud. Pinto.

Nota importante: al realizar la entrega del dinero, entregue también las llaves de las maletas pues tan pronto se haga y se conforme el conteo, se enviará un mensaje para que se ponga en libertad, luego de unas 72 horas, al señor Domínguez. El será ubicado en lugar seguro de forma que pueda llegar sano y salvo hasta su casa. El único inconveniente que tiene actualmente es la pérdida de sus lentes.

Vale Pinto.

A la mayor brevedad posible se envía una comisión a Maracaibo al mando del subcomisario Amoldo para que se alojen con mucha discreción en el Hotel D'Ascoli. Allí se prepara un operativo de observación. Arnoldo, auxiliado por dos funcionarios, observará todos los movimientos del hotel, tratando de detectar algo que lo ponga tras la pista de los plagiarios. Tanto Arnoldo como sus auxiliares pasan lo más desapercibidos posible, tratando de identificar a huéspedes y empleados del
hotel. Toman fotografías desde maletines o paquetes con cámaras ocultas.

6 de junio de 1972

Mientras, en Caracas, Carlos Gasperi recibe a las 8:30 a. m. una llamada de los secuestradores. Noel Rodríguez (a) Beltrán, identificándose como William Houston, le pregunta sobre el mensaje del día anterior: Gasperi le dice que le digan al Sr. Domínguez que se busque otro mediador, pues él no quiere seguir actuando como intermediario. Beltrán lo presiona para que acepte, pero éste se rehusa en firme. Se rompe la transacción. Inmediatamente termina la conversación telefónica; Carlos Gasperi llama a Carlitos y le comunica su decisión.

A las 12:00 m. recibe llamada de Héctor Lemoine y Nelson Domínguez, diciéndole que lleve el dinero de nuevo a casa de Carlitos. Al día siguiente, Carlos Gasperi sale con su hijo en la camioneta y lleva las dos maletas. Desde la vigilancia establecida en el apartamento del frente, se observan todos los movimientos; los grupos de vigilancia que se encuentran en el área son alertados por los radiotransmisores. Siguen a la camioneta durante todo el trayecto hasta la casa de Carlitos y ven bajar de nuevo las maletas.

Los secuestradores inician un receso en las negociaciones y ya no se comunicarán más con los familiares del secuestrado en los próximos días. Pasará una semana hasta que se restablezca la comunicación.

7 de junio de 1972

Mientras tanto, en la baticueva, Domínguez lleva seis días secuestrado. A pesar de que lo han despojado de sus anteojos y de su reloj Rolex de oro, Domínguez se las ingenia para observar y percibir inteligentemente muchas cosas. Se da cuenta de que los días pasan, por las horas en las que le sirven las comidas. La baticueva está iluminada siempre y no puede distinguir si es de día o de noche; pero sabrá, por la frecuencia y tipo de comida, cuándo comienza y termina el día. En el desayuno dan siempre jugo, café y huevos hervidos. Cinco horas después llevan el almuerzo, el que puede pedir a la orden y escoger entre varios alimentos. Prefiere, generalmente, el pescado. Le llevan dos ruedas de carite recién frito, arroz blanco, ensalada de vegetales y un vaso de leche. Seis horas más tarde llega la cena, compuesta frecuentemente de jamón frito, mermelada y jugo de pera. El jamón siempre está caliente, como acabado de freír. Esto le indicará a Domínguez que ha pasado un nuevo día. También le dirá que muy cerca del sitio de reclusión hay una cocina donde preparan sus alimentos. Al pedir las comidas, los guerrilleros encienden la luz del tablero y, media hora más tarde, cuando se la entregan, la baticueva se ilumina con una potente luz blanca, accionada desde fuera. Esta iluminación corresponde al sistema de señales que establece la comunicación de dentro hacia afuera y viceversa. Domínguez nota que está en un lugar húmedo, posiblemente bajo tierra. Sus zapatos comienzan a adquirir moho. También notará el zumbido de un extractor de aire. Nota que el espacio es muy reducido y que está separado de otro por una cortina de nylon. En esa otra sección, reducida también, casi siempre se encuentran sus captores, quienes usan máscaras todo el tiempo. El que más conversa con él, es Otilio; éste le administra diariamente sus medicinas, las mismas que tomaba en su vida normal. Domínguez se pregunta: ¿cómo sabrán las medicinas que yo debo tomar? Otilio le habla sobre sus afecciones coronarias; tanto sabe sobre el particular, que Domínguez cree que es un médico o un estudiante adelantado de medicina. Oye ruidos externos que le permitirán saber que está cerca de una carretera con gran fluidez de vehículos. El sábado y el domingo cruzan de 500 a 600 vehículos por hora. Nota también que se encuentra en una curva o pendiente, porque los vehículos pesados tienen que cambiar velocidades para impulsarse. Se pasa el día acostado y oyendo música de un radio que le han entregado sus captores. Trata de cambiar las estaciones, pero no lo consigue. El radio ha sido acondicionado para que sintonice una sola estación de música clásica ligera, el tipo de música que le gusta a Domínguez. La estación no tiene anuncios ni noticias de ninguna clase. Cómo sabrán que éste es el tipo de música que me gusta? ¿Habrá alguien muy cercano a mí, quien ha dado estas informaciones a los secuestradores?

Por Otilio se entera de la negativa de Carlos Gasperi a seguir actuando como mediador. deciden que él, de su puño y letra, haga una carta a su familia pidiéndole que obedezcan cuanto piden sus captores, pues de lo contrario pondrían en peligro su vida. Otilio sigue conversando con ély le explica que ellos no son delincuentes, sino que patriotas que luchan por cambiar las condiciones políticas en Venezuela. Conversan y hacen chistes. Domínguez le dice que también él fue obrero y que su fortunaes producto de duro trabajo. Llegan a simpatizar. Otilio le muestra sus armas; entre ellas un AK-47 de fabricación soviética. Le enseña una serie de nombres para que seleccione un nuevo mediador. Escoge al Dr. Héctor Lemoine. Ha pasado una semana desde que se paralizaron las negociaciones. Carta de Domínguez a sus familiares Sea leído por todos mis familiares.

Es lamentable que mis familiares, a quienes tanto quiero. me causen tantos perjuicios por su cantidad de comentarios, divulgando todo el proceso a que está sometido el problema que confronto. No sé cómo sabiendo todos que mi libertad depende de la discreción, hayan hecho tantos comentarios hasta hacer imposible que se haya llegado a un acuerdo entre mis cautivadores y el esfuerzo tan grande que ha hecho (imagino que Héctor y San Martí) para conseguir el dinero del rescate vigente, demostrando con ello la gran preocupación y el cariño que sienten por mí: y todo entorpecido por la cantidad de comentarios y divulgación de los secretos de todo un proceso que tenía que mantenerse en el mayor secreto. Todos esos amigos que me imagino que lo hacen inconscientemente -por no creer a ninguno de ellos capaz de desearme mal cuando sólo les he dado siempre cariño- ponen en serio peligro mi vida pues me afecta más el creer que haya alguien que me desee mal que todo el daño material que me puedan hacer mis captores. Por tal motivo les ruego a todos mantenerse prudentemente al margen de los acontecimientos y dejar que solamente ... sin excepción, se ocupe de manejar mis asuntos, sin hacerle ninguna clase de comentario de cómo marchan las cosas o en qué forma las está ejecutando. Tomen en cuenta que de no haber sido por la cantidad de indiscreciones, ya estuviera yo en libertad hace varios días. En el momento, Dios me ha dado bastante fortaleza en esto y confio en El para que pueda salir con felicidad de este trance de mi vida. Si desean hacer algún bien por mí, es unirse todos y pedir a las autoridades que cesen por completo la vigilancia policial, pues mientras ésta continúe no será posible que se llegue a ninguna transacción. Han de saber que mis captores forman una organización con ideales capaces de defenderlos hasta lo último, cuentan con bastante información como para saber cuándo están sometidos a vigilancia policial y, no sé por cuál vía logran informarse de muchos detalles e indiscreciones que se cometen allá. Les advierto que los mencionados secuestradores actúan en una forma que demuestra como único deseo, obtener el rescate y hasta han estado obrando con bastante magnanimidad. No quisiera que esta situación dure más de lo que ya se ha prolongado pues nunca se sabe hasta dónde es posible aguantarse este tipo de situaciones. Hasta el presente, a pesar de que me puse enfermo cuando vine aquí, me han prestado toda clase de atenciones, medicinas y están constantemente conmigo, me cuentan cuentos y hacen todo lo posible para hacer más llevadera mi situación. Los saludo a todos y reciban los mejores deseos de quien los recuerda con mucho cariño, me hacen mucha falta. La bendición para los morochitos, María Eugenia y Nora:

Carlos S. Domínguez Ch.

Nora: no te imaginas cuánto sufro pensando lo que debes estar padeciendo: espero, Dios mediante, que muy en breve termine esta situación para estar allí. Recibe mis cariñosos y afectuosos abrazos de tu esposo:

Carlos
07-72

Operación teléfonos monederos

Desde el Centro de Control Telefónico, donde hay un grupo de funcionarios que trabajan 24 horas, tratan de ubicar el teléfono desde donde los secuestradores hacen llamadas. Se logra ubicar la zona desde donde hicieron los últimos telefonemas: la Urbanización El Llanto; se sabe también que los realizaron desde teléfonos públicos. Se programa una operación para tratar de detectar a los secuestradores en el momento en que efectúan llamadas telefónicas y así seguirlos con la esperanza de que nos lleven al sitio donde tienen secuestrado a Domínguez.

En cada teléfono monedero se pondrían dos hombres que se situarían como a unos setenta metros del teléfono; tendrían un vehículo y un transmisor portátil. El teléfono de la familia Domínguez estaba intervenido por la Oficina de Control Telefónico. Así, si se producía una llamada de los secuestradores, la Central de Control, donde también había un equipo de transmisiones, llamaría y alertaría a los funcionarios que estaban en la operación telefónica; éstos seguirían a la persona que en esos momentos hacía llamada desde uno de los teléfonos monederos de la zona vigilada.

La dificultad era que en El Llanito había 23 teléfonos monederos. Si ponían dos hombres por cada teléfono en turnos de 7:00 a. m. a 4:00 p. m. y de 4:00 a 12:00 p. m., se necesitarían 46 hombres por turno. Es decir, un total de 92 funcionarios. También usarían 30 vehículos, entre autos y motos y 23 equipos de transmisiones. La operación era dificil para la cantidad de hombres y equipo disponible en la policía. Muchos funcionarios estaban en otras actividades; además, para no echar a perder la operación, se necesitaban hombres experimentados en el dificil arte del seguimiento y la vigilancia. Había una alternativa: reducir el número de teléfonos; fueron dañados diez teléfonos, reduciéndolos a trece. La operación se mantuvo por cuatro días, sin resultado alguno.

El único incidente fue cuando la central captó una llamada al teléfono de la familia Domínguez, en la que una mujer decía que era novia de uno de los secuestradores y que deseaba cooperar con la familia para ayudar con la liberación del secuestrado. La central telefónica alertó en seguida al equipo de vigilancia cercano al teléfono de donde se hacía la llamada, procediendo de inmediato a seguir a una mujer joven, de unos 23 años, que estaba hablando en ese momento desde uno de los teléfonos monederos. La mujer fue seguida a su domicilio, que resultó ser uno de los edificios cercanos al teléfono. Se le montó vigilancia estacionaria. Al día siguiente, a las 8:00, la mujer salió de su apartamento y, tomando su carro, se dirigió a una barbería situada en la Urbanización Chacaíto.

Después de una serie de investigaciones que no conducían a nada se decidió detener a la mujer para interrogarla. Resultó ser una sicópata, de esas que siempre aparecen en los casos sensacionales. Todo el esfuerzo de investigación y vigilancia resultó en vano.

12 de junio, 7:00 a. m.

Sr. Carlos Domínguez, hijo:

1) Empezamos señalándole que lo que aquí se dice sólo debe
ser de conocimiento suyo. esperamos que al leer las cartas cíe su padre quede convencido de que tenemos información de que la policía piensa meter dentro de las pacas de billetes un diminuto transmisor plano; revise bien las pacas -porque de encontrar algo anormal en los billetes procederemos a hacer justicia. Ratificamos aquí las amenazas que hacíamos en la primera carta.

2) Este es el último intento de cobro. No puede fallar. Así es que usted mismo va a escoger una persona de su absoluta confianza y no sospechoso para la policía. Debe exigirle estricta discreción.

3) Su papá sugiere que usted hable con una de las siguientes personas para que acepten el encargo de entregar el dinero: Héctor Lemoine, que tiene su clínica en el edificio Mara Av. Liora, El Paraíso, en la planta baja. A nosotros nos parece que éste sería buen candidato; otro sugerido es el Sr. Maneiro (gerente Banco). Con cualquiera de ellos usted debe comunicarse para hacerle saber ésto. Sugerimos que usted mejor les escriba una amplia carta explicándoles las condiciones y las formas de efectuar el pago. Lo otro sería que usted utilizara al propio Sr. Maneiro para que le sirviera para hablar con esta gente.

4) En cualquier caso el pagador deberá estar con el dinero a partir de las 6 y 00 p. m. de hoy lunes 12 (a las 18 horas) en la clínica del Dr. Héctor Lemoine, allí recibirá una llamada. Preguntaremos por Héctor Lemoine y a éste le diremos que es de parte de Diego Martinelli y le daremos una dirección que debe anotar y donde encontrará una nota con la ruta que debe seguir para entregar el dinero. Esa nota debe ir a recogerla directamente el "pagador", ya con el dinero dentro del carro. Debe ir rápidamente. El Dr. Lemoine, al decirles nosotros que es Diego Martinelli, debe decir: "lo estaba esperando".

5) El dinero debe sacarse secretamente de donde está y colocarlo en la maleta del carro del "pagador". Debe estar dentro de dos cajas con igual cantidad. Cuando el pagador llegue a esperar donde el Dr. Lemoine, ya debe llevar el dinero dentro. Debe esperar allí desde las 6 y 00 p. m. hasta las 10 p. m.

6) El pagador debe ir vestido de pantalón azul y camisa blanca. El carro al llegar a la dirección para recoger la nota debe prender la luz de cruce izquierda, cerrar los vidrios y trancar el carro, debe dejar la luz baja encendida. Al regresar al carro, apaga la luz de cruce y enciende la luz de adentro y procede allí a leer la nota. Debe ir solo y debe cumplir las instrucciones al pie de la letra.

7) Ustedes deberán advertir directamente al Dr. Lemoine de la naturaleza de la misión que va a cumplir. A) Si es que va a ser simplemente el receptor de la llamada que debe trasmitir al pagador que estaría allí; y B) si además de recibir la llamada él va a proceder a pagar. Cualquiera que sea el pagador debe dominar bien su papel y hacerlo con serenidad.

8) No use las claves que le pone el Viejo, ya resultan sospechosas. Use ésta: "Estoy dispuesto a entregar personalmente los 5.000.000 en Europa en la moneda que quieran los plagiarios".

Esto indica que todo está listo y que va a cumplirse de acuerdo a los planes. Declare por Rumbos y Continente. No se olvide de que hay muchos policías tras este caso y muchas caras están chequeadas y muchos de sus amigos están vigilados; por eso todo debe hacerlo discretamente, bien pensado e ingeniándose para burlar a la policía. Ellos están dispuestos a impedir que se pague, necesario es despistarlos.

10) Una vez hecho el pago usted debe seguir manteniendo que no ha hecho contacto, hoy mismo usted debe mantener eso. Su padre quedará en libertad 72 horas después de entregado el rescate. Nada debe informar a la policía de donde se entregó el rescate. De esto lo hacemos responsable a usted y al pagador.

11) Como despiste declare usted públicamente: "Nombré como mediadora a una religiosa que está dispuesta a entregar el dinero a los secuestradores"; esto indicará solamente que usted recibió el mensaje y lo hace tan pronto el mensaje llegue a sus manos.

12) Si usted descubriera que la policía está al tanto del plan debe declarar en rueda de prensa: "Informo a la radio que recibí un mensaje de los secuestradores donde dicen que mi padre está gravemente enfermo". En este caso usted debe enviar a una persona desconocida por la policía que ponga un aviso por "Rumbos", diciendo: "al Sr. tal (nombre) se le perdieron dos perritas pekinesas, se agradece a quien las encuentre llamar al teléfono tal (número), será gratificado con Bs. 100". Así nos indica nombre y teléfono de persona que podamos usar de mediadora posteriormente. Utilizaremos el mismo nombre de Diego Martinelli.

13) Con la primera nota del pago del rescate va a encontrar como seña un documento cíe identidad de su padre. Puede ver también una tarjeta de él con dos firmas. Si no encontrara ninguna de estas señales, no siga.

ESPERAMOS QUE TODO SE CUMPLA CON DISCRECION.

Diego Martinelli Venezuela 72

Cobro del rescate 12 de junio de 1972

A las 10:45 a. ni., José Rafael Arévalo Méndez, amigo íntimc de Domínguez, recibe una llamada telefónica en el negocio de su propiedad: "Su Repuesto". Le dicen que encontrará un paquete de cartas, cerca de su negocio. El paquete contenía unsobre para Carlitos, uno para J. R. Arévalo y un sobre para Carlos Maneiro, Gerente del Banco Latinoamericano de Venezuela, sucursal San Martín.

Mientras los guerrilleros hacían los preparativos para el cobro del rescate, en el comando antisecuestro la policía estaba interrogando a una persona que se presentó voluntariamente para decir que un grupo de amistades suyas la habían llevado a una casa en El Paraíso, donde tenían secuestrado al industrial Domínguez, para que ella, enfermera, le pusiera dos inyecciones. No sabía con exactitud la localización de la casa, pero sí la zona. Después de perder dos días con la enfermera y haberla sometido a la prueba del detector de mentiras (polígrafo) se llegó a la conclusión de que era otra sicópata. Sin embargo, la información que dio señalaba una casa, donde se reunían habitualmente elementos de izquierda; por lo tanto, se estableció vigilancia estacionaria desde una apartamento de enfrente, desde donde se tomarían fotografías operativas de todos los visitantes y de las personas que allí vivían. La casa estaba situada en San Rafael de La Florida, como a cincuenta metros de una escalinata que comunicaba esa calle con otra que pasaba por arriba. Como coincidencia inexplicable los secuestradores, entre tantos lugares de la ciudad, escogieron este sitio vigilado por la policía para cobrar el rescate. La policía presenció todas las actividades del cobro del rescate, pero no lo notó sospechoso. solamente cuando el Dr. Lemoine dijo el sitio exacto donde se había pagado el rescate fue cuando los funcionarios vigilantes supieron que las actividades presenciadas habían sido el cobro del rescate.

12 de junio de 1972

Después que José Arévalo Menéndez encontró los mensajes que le enviaron los guerrilleros, los entregó a los destinatarios. En el mensaje de Carlitos se le daban instrucciones para que escogiera un intermediario entre varios nombres.

Héctor Lemoine le parece el más indicado. El Dr. Lemoine es un odontólogo de unos 37 años, bien parecido, discreto y muy amigo de la familia; tiene la ventaja de que es piloto y posee su propia avioneta.

Desde un teléfono público, Carlitos lo llama a su consultorio. Le explica someramente la petición de los secuestradores y Lemoine accede a servir de intermediario.
En estos momentos, y debido a las demás circunstancias y demora de comunicación de los secuestradores, Carlitos decide que se pague el rescate sin comunicárselo a la policía. No muestra el mensaje que le han enviado. Dentro del garaje de su casa pasa el dinero de las maletas a dos cajas de cartón, poniendo en cada una de ellas Bs. 2.500.000 y las cierra aseguradas con soga. Las introduce en el maletero de su carro y, sabiendo que está sujeto a vigilancia, penetra con su carro en la residencia de Lemoine; las paredes que hacen de cerca y rodean el jardín no permitirán ver desde fuera cuando baja de su carro las dos cajas y se las entrega a Lemoine.

Le muestra la nota de los secuestradores y ultima los detalles para proceder al pago del rescate. Son las 4 p. m.

Mientras, los guerrilleros tienen a su personal en alerta para efectuar el cobro del rescate, si todo se presenta sin dificultades.

El lugar ha sido escogido cuidadosamente y la operación ensayada con minuciosidad. De nuevo será una operación conjunta FALN-BR. Han tenido buen cuidado de que ninguno de los participantes del, cobro del rescate sepa dónde se encuentra Carlos Domínguez. Así, si son capturados en el momento del cobro, que siempre es la parte más débil de una operación de secuestro, no podrán decir el paradero del secuestrado.

El lugar seleccionado es la calle San Rafael de La Florida, donde están las escalinatas que descienden hasta la calle Maturín. La escalinata que une las dos calles tiene unos 70 peldaños. Es una escalinata de concreto muy pronunciada. El sitio escogido es ideal, pero lo que los guerrilleros no saben es que a unos 50 metros del lugar escogido, la DISIP tiene montado un operativo de vigilancia. Dentro de un apartamento, cuatro funcionarios vigilan una casa, que erróneamente suponen tiene conexiones con el secuestro. Es la casa que la enfermera sicópata ha denunciado como lugar de reunión de los secuestradores.

Sonia y El Ciego Bonilla serán los encargados de poner las estafetas para que el pagador las recoja y siga las instrucciones. Las estafetas han sido previamente escritas, limpiadas de huellas digitales y puestas en potes de jugos y cajetillas vacías de cigarrillos. Los lugares donde se pondrán han sido seleccionados con anterioridad. La operación ha sido ensayada.

Raúl será responsable de toda la operación del cobro del rescate. Florindo, Segundo, Brito y Regis formarán el grupo de BR; el Catire Morales, el Negro Jimmy y una mujer no identificada, actuarán por el FALN. Las actuaciones de cada uno han sido cuidadosamente ensayadasy cada uno conoce sus responsabilidades.
Los carros han sido revisados y puestos en óptimas condiciones. Un Ford Fairlane 500 verde botella, modelo 1969, recogerá el rescate. Un Fiat 125, blanco special modelo 1971; un Ford Cortina, azul y un Fiat 2300 rojo oscuro, serán los carros que actuarán de protección a la entrega y posterior movilización del dinero. Un Mercedes Benz azul oscuro, también participará en la operación.

El armamento, subametralladoras y pistolas, ha sido distribuido. Los guerrilleros esperan la orden de Raúl para movilizarse a sus posiciones.

Algunos de los guerrilleros que participarán en el cobro del rescate tomaron parte en la captura de Domínguez.

13 de junio de 1972

6:00 p. m. Carlitos, según las instrucciones recibidas, declara por Radio Rumbos que está dispuesto a pagar el rescate en cualquier país de Europa. Estas declaraciones tienen un doble motivo: primero, es la señal de que se acepta lo indicado en el mensaje y, segundo, tiene la finalidad de despistar a la policía. La declaración desata la operación de los guerrilleros destinada al cobro.

6:40 p. m. Los secuestradores se comunican con el Dr. Lemoine y le dicen dónde encontrará una estafeta con instrucciones. En cuentra las instrucciones. Le indican que se dirija a la Plaza "Rubén Darío"; allí, al pie de la estatua encontrará nuevas instrucciones dentro de una caja de fósforos medio aplastada. Hace todo lo que le indican. Mientras, es vigilado por una mujer del FALN que conduce un Mercedes Benz azul oscuro. La mujer deja el sitio de observación y la relevan de la vigilancia Florindo y Sonia, en un Ford Cortina azul. Lo siguen hasta la avenida Las Acacias. Al comprobar que el Dr. Lemoine sigue las instrucciones al pie de la letra, el Ford Cortina lo adelanta y se dirige a la avenida Las Palmas a la altura de la línea de taxis, para dar aviso que todo va bien y que el pagador llegará al lugar donde pagará el rescate.

En la calle Maracaibo de La Florida, el Catire Morales y Brito ocupan un Ford Fairlane 500 modelo 1969, color verde botella. Lo acompaña Regis. Cerca del sitio, actuando como carro de protección, está un Fiat 2300 rojo oscuro, ocupado por Raúl, Segundo y el Negro Jimmy. Los guerrilleros portan pistolas y subametralladoras para proteger la operación.

Llega el Dr. Lemoine y estaciona su carro en la parte de abajo de las escalinatas que dan a la calle Maturín. Al llegar enciende las luces, según lo convenido. Bajan las escaleras, ametralladora en mano, Brito y el Catire Morales, que ayudan al Dr. Lemoine a subir las cajas que contienen el dinero. Introducen las cajas en el Ford Fairlane. Después de recibirlas, se desplazan por la calle Maracaibo, vía avenida Boyacá, hacia el este. Bajan por el distribuidor de Altamira y, antes de llegar a las dos plazas, frente al cine Don Bosco, le entregan a la mujer del FALN (no identificada) una de las dos cajas. La introduce en el Mercedes Benz y se marcha. En la Plaza, cerca de la clínica Avila, esperan Anzoátegui y un miembro de BR (no identificado) en un Fiat 125 Special, modelo 1971. Allí le entregan la otra caja.
Después de la' distribución del dinero, Regis y Raúl, en el Ford Fairlane verde, se dirigen a un garaje en la California Norte. A Brito lo espera Florindo en el Ford Cortina azul para dirigirse a la casa del primero.

Una vez escondidos los carros y guardadas las armas, todos los miembros de BR y del FALN recibieron la orden de "enconcharse"; es decir, no salir a la calle por un tiempo.

Después de haber pagado el rescate, el Dr. Lemoine acude a la DISIP donde se le entrevistó y relató los pormenores de la operación. Entrega las estafetas e inclusive los potes y las cajas de fósforos que las contenían.

Liberación de Domínguez 15 de junio de 1972

Han pasado dos días del pago del rescate. Los familiares de Domínguez esperan con impaciencia. También en la policía se espera que aparezca el secuestrado para iniciar una serie de operaciones, pesquisas e investigaciones. El verdadero trabajo comenzará cuando se produzca la liberación del plagiado. Entonces se podrán procesar una serie de pistas y, lo más importante, interrogar al testigo principal: Carlos Domínguez. Después, la gran operación para esclarecer el hecho y capturar a los culpables.

En las dos últimas semanas sólo he ido dos veces a mi casa. Cuando he dormido lo he hecho con un transmisor al lado de mi cama. En la DISIP, en el tercer piso tengo una habitación amueblada, con aire acondicionado; allí descanso, me baño y me cambio de ropa.

A las 3:00 p. m. del día 15, los preparativos para liberar a Domínguez se han puesto en marcha.

Los captores informan a Domínguez desde el mismo día que se pagó el rescate, que será liberado. El primer día lo pasa esperanzado, bien de ánimo y conversa animadamente con Otilio: se han hecho amigos y se cuentan chistes. Este le dice que lo liberarán al día siguiente. Domínguez almuerza con apetito, sonríe y le dice a Otilio que en los 14 días de cautiverio, comiendo tres veces diarias y pagando por el "motel" 5 millones de bolívares, cada comida le sale a Bs. 119.047.01 (unos $
29.700). En dos ocasiones ha visto a los guerrilleros sin máscara, pero como no tiene lentes, le es imposible captar sus rasgos fisonómicos.

El día programado para la liberación, Domínguez está deprimido, sin deseos de comer; teme que lo vayan a matar. ¿No ha sucedido así en otros secuestros? Sin embargo, trata de apartar estos pensamientos de su mente. Cuando habla con los guerrilleros muestra buen espíritu. Pide afeitarse y le llevan jabón de afeitar y hojitas nuevas. Se afeita y se asea un poco en el lavamanos. Vuelve a acostarse en su pequeña cama y trata de dormir. El día pasa monótono y lleno de malos presagios. Llega la noche y nada sucede. Toma sus pastillas y vuelve a dormir. A las 2:30 de la madrugada lo despiertan, lo inyectan con un coctel de drogas muy fuerte. ¿Vendrá la libertad o la muerte? Sus pensamientos se nublan por efecto de la droga. Observa los preparativos de los guerrilleros, los ve entrar y salir de su cautiverio. Empieza a flotar y todo comienza a distorsionarse. Pierde el conocimiento.

Raúl, responsable de la operación, llega a la baticueva acompañado de Track. Ya no importa que Raúl conozca la ubicación del sitio de reclusión. Las operaciones de intercepción y cobro del rescate donde ha participado han salido bien. Ahora Otilio lo había encargado de la liberación del secuestrado y le había revelado la ubicación de la baticueva.

Entre Otilio, Track y Raúl cargan a Domínguez: lo sacan del agujero de la pared con mucha dificultad, pues está completamente inconsciente. Bajando la pendiente lo llevan y lo introducen en el Ford Fairlane verde 500; lo sientan en el asiento de atrás. En el maletero del carro llevan una colchoneta vieja y también la cortina de nylon que dividía en dos secciones la baticueva.

Llegan a Los Teques y siguen por la carretera Panamericana. A esta hora el tránsito es muy escaso; casi no se ve ningún vehículo. Llegan ál desvío que conduce a la carretera que bordea la alcabala, lo toman y pasan por detrás de la misma, rodeándola. Unos kilómetros más adelante salen de nuevo a la Panamericana rumbo a Caracas. En Caracas, llegan a Valle Abajo, frente a un taller mecánico. Este sitio se divisa desde un penthouse, en el que vive el guerrillero Ramón Omar Gutiérrez, desde donde se vigila la operación.

Domínguez sigue inconsciente. Los guerrilleros echan el colchón al suelo y lo acuestan en él; por último, lo cubren con el nylon y abandonan rápidamente el lugar. La operación secuestro ha terminado para los guerrilleros.

Domínguez tarda media hora en despertarse. Está sucio, mareado y no sabe exactamente donde se encuentra. Son las 4:30 a. m. y no circulan carros. Trata de detener a los pocos vehículos que transitan, pero ninguno para: por su aspecto, piensan que es un borracho. Por fin, uno se detiene. El chofer le pregunta si se siente bien; le contesta que sí, pero que necesita ayuda. Le dice que él es Domínguez, el secuestrado. El chofer lo reconoce por las fotografías de la prensa, lo invita a subir y lo lleva a una línea de taxis: los guerrilleros han puesto 20 bolívares en uno de sus bolsillos. Domínguez se identifica con el taxista y le da su dirección. El taxista le conduce hasta la Quinta Anácar, en El Paraíso; llega a su casa a las 5:00 a. m.

Mientras esto sucede, yo me encuentro durmiendo en la DISIP; a las 6:00 a. m. recibo llamada del director, Dr. Remberto Uzcátegui, comunicándome que Domínguez ha sido liberado por sus captores. Inmediatamente me visto y me dirijo hacia la residencia de Domínguez, en El Paraíso. Al llegar, me recibe Carlitos, quien no me deja hablar con su padre, alegando que está muy cansado y se encuentra durmiendo. Cruzamos unas palabras y fuertemente le reclamo el derecho que tengo a interrogar al secuestrado. Por último, acuerdo que tan pronto Domínguez descanse y se recupere se trasladará a la DISIP para ser entrevistado.