Los Caminos De Guerrero
Luis Posada Carriles

Prólogo

Existe una raza de hombres en vías de extinción. El honor, la lealtad, el valor, el amor a la tierra que los vio nacer forman su carácter, condición y estilo de vida.
Esta especie humana, de la que todavía quedan algunos raros ejemplares, viven en un hábitat hostil. La falsedad, la hipocresía, la cobardía, la traición del mundo que los rodea, no pueden contra la decisión inquebrantable de luchar por sus ideales.

Estos hombres no temen a las prisiones ni a la muerte, no se rinden, no claudican en sus principios. Nadie ni nada los puede apartar de sus metas.
A esta raza en extinción pertenece el autor, Luis Posada Carriles.

Conocí a Posada a finales de los años 60. Venía de Cuba como asilado de la Embajada de Argentina, donde buscó refugio político después de haber protagonizado una espectacular fuga de un carro del G-2 cubano, donde lo llevaban detenido.

Desde el principio quedé impresionado por su valor, generosidad y profundo amor a Cuba. Su conocimiento, preparación y don de mando lo hacen un líder indiscutible para la acción en el proceso cubano.

Luis ha dedicado 35 años de su vida, integrado en cuerpo y alma, a la consecución de la libertad y el restablecimiento de la democracia en su patria.

Su causa, a través de los años, lo ha hecho sufrir prisión y heridas mortales. Sus enemigos lo han acosado y perseguido, atentando contra su vida en dos ocasiones. El valor y la decisión al enfrentar los eventos que han acaecido en su larga vida de lucha y sacrificio, le han abierto las puertas de su injusta prisión y salir maltrecho, pero vivo, de los intentos de asesinato que se han propuesto contra su persona.

Desde nuestro primer encuentro se generó una hermandad que no ha sido entibiada por el tiempo, ni por las múltiples vicisitudes que el exilio nos ha deparado durante este Interminable bregar por el regreso a la patria.

Fuimos juntos al primer campamento de Naranja, Florida. Después coincidimos en el mismo grupo que iba para los campamentos de la Brigada 2506, en Guatemala. Posteriormente, ingresamos en la Escuela de Oficiales del Ejército de los Estados Unidos, en Fort Benning, Georgia, licenciándonos también al mismo tiempo.

Lo acompañé en la estructuración y desarrollo del campamento para el fallido viaje de Manolo Ray a Cuba, el 20 de mayo de 1964.

Luis siguió su epopeya en países tan distantes como Venezuela, República Dominicana, El Salvador y Guatemala.

Su lucha constante y sus aciertos contra la expansión castro-comunista lo hicieron merecedor del odio de sus enemigos.

En Venezuela, donde ocupó altos cargos en la policía política, combatió y prácticamente aniquiló la guerrilla comunista que azotaba el país. En Trinidad y Tobago dirigió a un grupo (le policías venezolanos que apoyaron al primer ministro Erick Williams a enfrentar un golpe de Estado que intentó el grupo radical de izquierda "Black Power". En El Salvador tomó parte en las operaciones de suministro a los contras nicaragüenses que, desde Washington dirigía el asesor presidencial de Reagan, Oliver North.

Su trabajo con la Agencia Central de Inteligencia y todo lo acontecido en su vida, siempre tuvieron que ver con la causa de la liberación (le Cuba.
En este libro, Luis relata tres hechos de relevancia en su vida, que tuvieron repercusión internacional y todos estrechamente ligados al intento de expansión castro-comunista.

El relato del secuestro del industrial venezolano. Carlos Domínguez Chávez, y el desmantelamiento de los cuadros guerrilleros, incluyendo un grupo guerrillero entrenado en Cuba y enviado a subvertir el orden constitucional en el país, toman la primera parte del libro.

Le sigue el involucramiento que le hizo el ex-presidente venezolano, Carlos Andrés Pérez, amigo de Castro, en la voladura de un avión de la línea aérea Cubana de Aviación. Por este hecho fue procesado, cumpliendo largos años de prisión, pese a que el fiscal del tribunal militar que lo juzgó pidió su absolución y el consejo de guerra lo declaró inocente. Sus enemigos, utilizando el poder de un general venezolano, amigo de Castro, a través de artimañas procesales, lo mantuvieron en prisión hasta que Luis obtuvo su libertad, protagonizando una fuga espectacular.

De aquí en adelante, prófugo de la justicia venezolana, no abandona su larga, silenciosa y decidida lucha.

Jamás se rinde, jamás claudica, jamás abandona su epopeya. Sólo la muerte o la liberación de Cuba lo detendrán.

Syla Cuervo