El Nuevo Herald
5 de diciembre de 1998

 Análisis de ADN señalaría si los restos son de Gardel

 ALBERTO PEPE LEIRA
 Agencia EFE

 Montevideo --(EFE)-- La posibilidad de un análisis de ADN para
 determinar el origen del cantor de tangos Carlos Gardel y poner fin a la
 disputa por su nacionalidad, puede disiparse definitivamente de confirmarse
 que los restos sepultados en Buenos Aires no son los del famoso ``Zorzal
 Criollo''.

 La revelación de un largo secreto, hecha por el casi centenario médico
 colombiano Camilo Botero Marulanda, que fue quien identificó el cadáver
 en 1935, publicada por el semanario uruguayo Tiempos del Mundo, pone
 dudas sobre los restos que están sepultados en el cementerio de La
 Chacarita de Buenos Aires, y que son motivo de culto de los gardelianos.

 Botero Marulanda ha informado por primera vez la forma en que rebautizó
 los cadáveres del accidente en el que murió Gardel.

 Dijo que tenía la obligación de identificarlos como Director de Urgencias
 del hospital San Vicente de Paul, de la ciudad colombiana de Medellín, a
 cuya morgue fueron llevados los restos humanos calcinados, tras el
 incendio del avión de Saco el 24 de de junio de 1935, en el cual perdió la
 vida Gardel.

 El semanario de Montevideo difunde las declaraciones que hizo Botero
 Marulanda al ciudadano argentino Hilario Deluchi, en un reportaje para ser
 publicado originalmente en un boletín de la colectividad en Colombia, pero
 que por su trascendencia traspasó las fronteras.

 Según el médico de 94 años, él tenía la obligación de identificar todos los
 cadáveres que le llegaron del aeropuerto ``Olaya Herrera'', de Medellín, a
 la morgue.

 ``Los cadáveres estaban completamente calcinados. Eran como palos de
 escoba, cuando uno los toca se desbaratan. Yo no sabía quién era Gardel,
 pero uno de los sobrevivientes, un guitarrista del cantor, me contó que
 Gardel usaba zapatos con una especie de plumas'', dijo Botero.

 Cuando encontró un cadáver que ``tenía algo que se parecía a una pluma'',
 dijo sin titubear: `` éste es Gardel, y punto''.

 Agregó el médico que sus asistentes envolvieron el cuerpo carbonizado y
 lo marcaron como Carlos Gardel.

 Botero Marulanda aseguró que no hubo ``ningún otro tipo de proceso de
 identificación distinto al de la plumita'', pues en aquellos años no estaba
 desarrollada la medicina forense y el estado de los cuerpos no permitía
 mayores indicios para su identificación''.

 ``Nadie intervenía en mis decisiones y los familiares de las víctimas tenían
 que aceptar mi identificación'', afirmó el médico en el reportaje que publica
 Tiempos del Mundo.

 El médico guardó su secreto durante 63 años, por lo que ahora aconseja un
 examen de ADN, una técnica impensable cuando murió Gardel.

 Pero, para los uruguayos surge ahora un nuevo elemento que puede
 enterrar la prueba definitiva de que Gardel, nacionalizado argentino, es el
 hijo de un amor prohibido del poderoso empresario teatral y militar Carlos
 Escayola, y que nació en Tacuarembó, a 380 kilómetros al norte de
 Montevideo, tal como lo determina el pasaporte recuperado por las
 autoridades colombianas en el accidente de aviación.

 Hace un año la periodista radiofónica Ligia Almitrán lanzó la idea de
 promover un análisis de ADN a los restos reconocidos de Gardel, a los de
 Escayola y a los de todos sus familiares uruguayos sepultados en
 Tacuarembó, centro del país, para poner punto final a la larga polémica
 mítica sobre su origen intercambiada con investigadores argentinos y
 franceses.