por el Dr. Antonio de la Cova
La reseña de Alina Martínez Triay en Trabajadores, el 21 de julio de 2008, sobre mi libro The Moncada Attack: Birth of the Cuban Revolution (University of South Carolina Press, 2007) está basada en refutar mis conparecencias el año pasado ante varios programas de televisión en Miami, los cuales se pueden ver en YouTube.
Programa Detrás de la Noticia con Ambrosio Hernández,
Telemundo Canal 51, Miami, julio 21, 2007
http://www.youtube.com/watch?v=FgKMtuUlUwE
http://www.youtube.com/watch?v=oAqwol_hnR0
http://www.youtube.com/watch?v=pfjFEPwSkN8
Programa A Mano Limpia con Oscar Haza, Canal 41, Miami, julio
25, 2007
http://www.youtube.com/watch?v=85E3X5pLyJ8
http://www.youtube.com/watch?v=T7MCkzqeOXY
http://www.youtube.com/watch?v=XBV4tGkQSnM
http://www.youtube.com/watch?v=Y8CQNek_QBc
http://www.youtube.com/watch?v=u38IipRtwU4
http://www.youtube.com/watch?v=XijBVz2SPlE
Programa Última Palabra con Ninoska Pérez Castellón,
GENTV, Miami, julio 26, 2007
http://www.youtube.com/watch?v=l3YSmhyv-u0
http://www.youtube.com/watch?v=mXLwqk0Zcoc
http://www.youtube.com/watch?v=EJLX1wUu8oo
http://www.youtube.com/watch?v=CKggArGC2Qc
Es evidente que la escritora no ha leído mi libro escrito en
inglés.
El artículo repite la trillada línea oficial en
La Historia Me Absolverá de que la venganza contra los rebeldes
detenidos comenzó en la tarde del 26 de julio cuando llegaron órdenes
de La Habana de matar a diez presos por cada militar que murió durante
el ataque al cuartel Moncada. Esto no es cierto, ya que entre las 9 y 11
AM habían ejecutado en el campo de tiro del cuartel a 34 rebeldes
capturados y regaron sus cadáveres por los predios para hacer lucir
que murieron en combate. Los oficiales que dieron la orden de matar a los
presos, quienes yo identifico como el comandante Andrés Pérez-Chaumont,
los tenientes Teodoro Rico, Luis Gamboa, Antonio Barquet Aguiar, el sargento
René Caso Pérez, y otros, actuaban bajo órdenes del
coronel Alberto del Río Chaviano. Señalo que el soldado Manuel
Avila Sánchez fue quien asesinó a José Luis Tasende
y describo como Tasende fue capturado y ejecutado. No soy apologista del
sargento Eulalio "El Mulo" González, pero todos los demás
militares que entrevisté no lo implicaron en los asesinatos, aunque
sí nombraron a los soldados que participaron en la masacre. La esposa
de González me dijo privadamente, según relato en mi libro,
que el 1 de enero de 1959, él quería entregarse porque no
mató a nadie. Ella lo convenció para que se asilara en una
embajada. Los verdaderos asesinos de los presos se mantuvieron callados
mientras el oprobio le cayó a González. Todo lo explico en
mi libro detalladamente. En el Moncada ningún militar esperó
hasta por la tarde para tomar represalias contra los presos y hubo muchos
militares dignos, como el comandante Rafael Morales, que no participaron
en eso.
Alina Martínez no reconoce que el cadáver que
ella menciona con "una venda en la pierna derecha sobre trece heridas de
bala diseminadas por la cara antero-posterior de la pierna derecha" Nito
Ortega, quien yo describo como fue herido por una escopeta de perdigones
que se disparó cuando un rebelde la lanzó al piso tras regresar
a la finca Siboney. También relato como el soldado José Olivares,
quien compareció ante el programa de Oscar Haza conmigo, vió
cuado un rebelde herido gravemente en la pierna, era llevado al campo de
tiro para rematarlo mientras el prisionero daba gritos. Aparentemente era
Nito Ortega.
La otra defunción citada por Martínez, de
un cadáver que tuvo la "pérdida total de la primera falange
del dedo pulgar de la mano derecha," es casi seguro que fue una herida
de bala. Lo que no se puede determinar si fue en combate o en un tiroteo
cuando lo capturaron. Sin embargo, estos detallados informes forenses que
ella cita, que fueron reproducidos en el libro de Marta Rojas, La generación
del centenario en el Moncada (1964) no mencionan a nadie que le extirparon
los ojos, los testículos, u otros órganos. Tampoco señalan
a un cadáver sin dientes, como dijeron Melba Hernández y
Haydée Santamaría que presenciaron a Raúl Gómez
García sin dientes. Haydée testificó en el juicio
posterior sin ser coaccionada. Sin embargo, bajo juramento ella no repitió
los alegatos de que le arrancaron los dientes a Gómez, o que le
enseñaron los testículos de Boris Luis Santa Coloma, o el
ojo (como primero dijo posteriormente) o los ojos (como luego dijo) de
Abel. Me sorprende que la escritora no mencionó estas torturas que
son parte esencial del mito revolucionario.
Estoy convencido que esta señora no leyó mi libro,
ya que tampoco menciona que entrevisté a 14 rebeldes. Aunque afirma
"la mentira de que los asaltantes habían acuchillado a sus prisioneros,"
no menciona que soy el primer historiador que desmintió esa versión
con el testimonio de los médicos militares que atendieron a los
heridos. Muchas de las entrevistas sobre lo cual está basada mi
obra se pueden escuchar en
http://www.latinamericanstudies.org/entrevistas.htm
La nuevas generaciones lo que tienen que investigar más
a fondo es lo que realmente sucedió el 26 de julio de 1953 y los
días posteriores, sin acudir a la trillada retórica propagandista.
Tendrán la posibilidad de hacerlo cuando suceda un cambio de régimen
en Cuba y se revelen todas las fotos que tomó el Servicio de Inteligencia
Militar (SIM) de los cadáveres de los rebeldes que atacaron el Moncada.
Entre ellas debe estar, si no la han destruído, la foto del cadáver
de Abel Santamáría sin faltarle los ojos. Hasta ahora, el
régimen castrista ha publicado fotos de otros rebeldes muertos durante
el ataque, pero jamás la foto de Santamaría.